Sectores: fenomenología de la vida social de un grupo de pacientes internados en un sector del Hospital Psiquiátrico de Santiago

las constantes transformaciones que sufre, durante un día y aun a través de la semana, este espacio de vigilancia. Pues de otro modo se nos descu– bre que tal espacio abarca la totalidad del sector, con exclusión de lo que delimitamos como lugares vedados, y nos encontraríamos que, de verifi– carse cabalmente tal vigilancia, cualquier tipo de ajuste secundario sería casi del todo imposible. En la realidad ocurre que de hecho la vigilancia no es en todas partes la misma y la atención del personal se despl~za con– tinuamente en su labor inspectiva, haciendo dificultosa, en la realidad, la creación, por parte de los internos, de rutinas con cierta estabilidad, con carácter de secretas, que se pudieran adscribir a lugares precisos y fijos. A tal tipo de lugares se refiere E. Goffman con el nombre de lugares libres; lugares que, por cierto, se pueden encontrar fácilmente multiplicados si el contexto de la investigación se extendiera a la totalidad del Hospital psiquiátrico, pero que en el contexto de un estrecho sector como el que nos ocupa pueden aparecer casi inexistentes. Sin embargo, ambos términos nos serán de una inestimable utilidad si nos valemos de ellos a la manera de un par contrapuesto que nos permite comprender cada situación particular de acuerdo a la presencia o ausencia de algún miembro del personal. Para nuestros propósitos, entonces, pre– senta mayor utilidad definir un lugar libre como: "cualquier espacio en el cual el interno pueda sustraerse por un tiempo relativamente largo a la mirada y/o el oído de los miembros del personal". En primer término se puede observar una serie de técnicas de disimulo; recursos mediante los cuales el interno puede mantener una actividad ilícita o permitirse expresiones respecto de la situación o el personal que si no están expresamente prohibidas por lo menos su descubrimiento significaría un empeoramiento de la situación del interno. De frente a un miembro del personal se puede asentir sumisamente a las órdenes o indicaciones de éste mientras, con las manos en la espalda, se le puede dedicar una "tapa", visible para los otros internos presentes; con un rápido movimiento de la mano puede parecer que el interno traga obediente– mente sus medicamentos y en realidad no estar haciéndolo; otro par de internos, diestro en el manejo de alusiones y expresiones de doble sentido, mantiene en presencia de la enfermera bajo la apariencia de una inocente conversación una pormenorizada evaluación de sus atributos femeninos o de sus capacidades amatorias; mientras se aparenta una interesada ac– tividad de aseo en el fondo del patio en realidad se está esperando el momento oportuno para una fuga; o en un día de visitas otro se va con éstas, pasando_ante las narices del auxiliar que vigila la salida; o como en 91

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