Sectores: fenomenología de la vida social de un grupo de pacientes internados en un sector del Hospital Psiquiátrico de Santiago
ordenadas. La llegada de las visitas es esperada con ansiedad, son mu– chos menos los que duermen la siesta. Se consulta la hora; como ningún paciente tiene reloj, algunos hacen conjeturas acerca de la horaprobable o se tiene la suerte de escucharla en el único radio, de propiedad de un interno, que hay en el sector. Los paseos por el patio y el pasillo de los dormitorios adoptan un ritmo más rápido que de ordinario, mientras se consultan unos a otros acerca de si esperan ser visitados o no, las normas exigen simpatizar con los desafortunados y desearle suerte a los esperanzados " 133 . En los días de visitas el cotidiano ambiente de apatía se transforma sú– bitamente después del almuerzo.Tanto personal como internos se afanan en preparar el lugar de modo de causar la mejor impresión. Estas son quizás las únicas ocasiones en que la mayoría de los internos cooperan de buen gusto en el aseo del sector e incluso de otros internos más descui– dados. Esta preparación de la escena de "encuentro" con las visitas, que son una especie de embajadores del exterior, y el desarrollo de la ocasión social misma, son notables por el común interés que presentan personal e internos para que todo vaya sobre ruedas, cuando menos en la parte acce– sible a las visitas, comedor y patio. Mientras tanto, fuera de la escena: "Detrás de la puerta que separa el comedor de la región de los dormi– torios, los internos no visitados se arraciman, formando un grupo inquieto y quisquilloso en donde por cualquier motivo se puede formar una pelea. Unos más otros menos mascullan su rencor por la demora de sus parientes o amigos, paseando desde la puerta hasta el final del pasillo y vuelta para quedarse un rato a la espera de escuchar su nombre coreado por todos los de adentro para salir entre palmadas en la espalda. Los que saben que esta vez, como desde hace mucho tiempo, no serán visitados cuentan y repiten, a quien quiera escucharlos, la triste historia de sus desgracias" 134 • Sin embargo, aún cuando en apariencia, pareciera verificarse un ver– dadero encuentro del interno con sus visitas al otro lado de la puerta divisoria, la realidad es otra: 133 Idem. 134 Idem. "Después de cumplidas las preguntas y respuestas de rigor acerca del estado de salud del paciente y del trato de que es objeto en el sector -del que muy rara vez se queja un interno ante las visitas- el interno se con– centra en comery beber, hasta hartarse, ante la mirada de susfamiliares 112
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