Sectores: fenomenología de la vida social de un grupo de pacientes internados en un sector del Hospital Psiquiátrico de Santiago
mentado que para que un paciente se dirigiera a él debía tratarle de señor" 130 • No son raras las ocasiones en que se podía observar a un médico di– ciendo a un interno: "cuando el médico habla usted debe escuchar sin interrumpirlo". -Conciencia del otro. El interactuante puede centrar su atención en tal medida en su interlocutor como objeto, que resulta enajenado del con– tenido del intercambio mismo. A este respecto quizás el ejemplo más importante sea la entrevista psiquiátrica misma; la atención del profesional generalmente está tan centrada en la obtención de signos patognomóni– cas o síntomas y en la descripción clínica del paciente, que lo más común es que lo que para el paciente es importante comunicar pasa para él des– apercibido. Durante la investigación el autor tuvo la experiencia de este tipo de entrevista y pudo hacer propia aquella sensación que comparte la mayoría de los pacientes de un sector: "los médicos nunca escuchan lo que uno está diciendo". Resulta instructiva la opinión de una ex-paciente con una larga experiencia institucional en hospitales psiquiátricos: ''En comparación con su pericia en el diagnóstico, cuando debe crear, controlar y utilizar las relaciones personales directas con sus pacientes, elpsiquiatra sepresenta, desde la perspectiva del consumidor, como una persona torpe y mal informada. La impresión que se recoge luego de una serie de experiencias en hospitales es que el tratamiento orgánico se emplea, no como un anexo de la psicoterapia, sino como un sustitu– to a la vez más simple y menos perturbador para los profesionales en cuestión" 131 . En definitiva, la precaria comunicación que se puede establecer, por momentos entre personal e internos -o entre la razón y la locura- está siempre sujeta, de diversas formas, a romperse por la más leve perturba– ción, y la mayor parte de las veces, a pesar de las apariencias, se puede descubrir que tal comunicación no existe en absoluto y se trata nada más que de una ilusión muy común en el interior de la institución. Tal parece que el modo en que se verifica más comúnmente esta es– cisión es a través de la fantasía de los internos, justamente como una 130 Idem. 131 M. Coate, Más allá de la razón. Buenos Aires: Amorrortu, 1975, p. 167. 110
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