Sectores: fenomenología de la vida social de un grupo de pacientes internados en un sector del Hospital Psiquiátrico de Santiago
menos en algunos de sus aspectos, comprensible desde un punto de vista psicosocial. La segunda cara que presenta este concepto, ahora en el contexto social del sector, y especialmente para el personal, es la gran estabilidad o resis– tencia a cualquier posibilidad de modificación. Los ajustes secundarios son percibidos por el personal principalmente en términos de su "rareza" o "bizarrería". Mientras más limitadas son las condiciones de vida, más "extraña" puede parecer la conducta de los internos, y los ajustes secunda– rios, que en definitiva significan un intento de superación de la condición social sufren una alteración (en el sentido de alteridad, otredad) por parte del personal, y son vistos como una prueba justamente de lo contrario, una prueba de "enfermedad" que justifica la internación. A este respecto el concepto social de la naturaleza de la locura tiene un sistema propio de retroalimentación. Otra característica que se deja ver en los ajustes secundarios, tal como los hemos descrito hasta ahora, es que pueden ser vistos de acuerdo a la postura frente a los otros internos que pueden requerir su aprovecha– miento. En este sentido podemos discriminar dos tipos de ajustes: uno, aquéllos que no pueden ser, eventualmente, utilizados por cualquier in– terno y, así, su aprovechamiento requiere de una vigilancia especial para que otros no lo saturen, y en cierto modo agoten el ajuste o práctica. El mejor ejemplo de esto puede verse en la práctica que llamamos las cenas nocturnas; este ajuste se mantenía con la condición de que los mismos internos que usufructuaban del arreglo mantuvieran a otros fuera de éste o al margen, pues su extensión a otros significaba la pérdida del ajuste, éste se mantenía sólo por su calidad de excepción y su extensión no podía ser tolerada por el personal, que manifestó en varias ocasiones y de di– ferentes maneras esta condición. El segundo tipo de ajustes, desde este punto de vista, son aquellos que siendo prácticamente inagotables no re– quieren de esta vigilancia especial; como ejemplo tenemos todos aquellos ajustes de depósito y transporte ligados directamente al propio cuerpo y vestimentas. Resulta evidente que ambos tipos necesitan de una adaptación di– ferente de parte del interno respecto de sus compañeros de situación. La diferencia fundamental es que el primero incluye explícitamente la posibilidad de solidarizar con la situación de otro, siendo así que en el segundo esta posibilidad pudo mantenerse latente o incluso no expresarse. 107
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