Sectores: fenomenología de la vida social de un grupo de pacientes internados en un sector del Hospital Psiquiátrico de Santiago

E. . . pon de tú parte para que salgas luego amór, y no te olvides de mi porque te quieroy te nesecito yo y el niño o niña que viene en camino, yo estoy sin tratamiento me lo suspendiera por el embarazo. Bueno yo me estoy portando bien y tengo el papel de Sra porque tu sabés el motivo E . . .yo y tú, no podemos distanciarnos porque estamos serca pero separado... Y dime algo si me quiere, yo te nesecito amór Chaó Portese bien tú Enamorada de siempre Otros diálogos se podían mantener de ventana a ventana, separados por un patio, a través de una compleja gesticulación y mímica. En el interior mismo del sector no había prácticamente límites para la comunicación cara a cara, con excepción de la que puede desarrollarse en presencia de algún miembro del personal; especie de comunicación encu– bierta por la cual un par de internos podía burlarse en secreto en presencia del personaje que era objeto de tal burla. Este lenguaje estaba compuesto por sutiles ademanes o gestos de la cara y movimientos de ojos. Cuando tal comunicación se refería a las características anatómicas -y las fantasías de los interlocutores- de algún miembro femenino del personal que estaba presente, esta comunicación encubierta se mantenía paralela a la conversación abierta que se mantenía con ella, a través de sutiles cambios de modulación y movimientos de ojos y boca principal– mente, imperceptibles para cualquiera que no pusiera atención en ellos exclusivamente. Otro tipo de esta variedad se daba entre los pacientes en breves in– tercambios de sí o no; a ella recurrían principalmente los pacientes de más bajo status, los menos comunicativos o aquellos que se habían re– tirado a una sordomudez empecinada: mirar directamente a los ojos y luego al cigarrillo de otro que está fumando es un inequívoco pedido de la corta, si al mirar de nuevo a los ojos, el otro no le quita la vista, significa un asentimiento, si el interlocutor mira para otro lado es una negación. Esta comunicación era conocida por tódos y casi siempre se realizaba sin grandes variaciones. Había otros gestos más comunes y abiertos como adelantar el pulgar y el índice con la mano cerrada, separando o cerrando ambos dedos según la dimensión de la corta que se pedía; llevar el dedo 105

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=