Sectores: fenomenología de la vida social de un grupo de pacientes internados en un sector del Hospital Psiquiátrico de Santiago
del material o elemento del ajuste desde la fuente en que se lo obtiene -sobre todo si la fuente es del exterior- hasta el lugar en que se lo con– sumirá o usará. Debemos indicar, en primer lugar, que de modo general la mayor fuente de materiales del exterior son los familiares y los amigos de los internos en los días de visitas; sin embargo, las cosas que llegan por este conducto casi nunca son las que no permite la institución, y las que precisamente más interesan a los internos son aquellas sobre las que pesa la prohibición; entonces, si bien este conducto tiene importancia por lo cuantioso de lo que ingresa, no la tiene mayormente por la cali– dad. Sin embargo, también tiene posibilidades de ser explotado en este último aspecto: el interno que fabricaba alcohol de frutas pedía a sus familiares que de preferencia le trajesen uvas o naranj~s; el que fabricaba los cigarrillos de cáscaras de plátano por su parte hacía lo mismo. De esta manera las visitas contribuían a la vida secreta del sector sin darse cuenta o proponérselo. Otra manera de ingresar materiales permitidos era a través de los en– cargos que se podía hacer al personal o a los internos con autorización para salir del sector diariamente o en las salidas de fin de semana. En diferentes oportunidades, se podía también recurrir a algún interno de los sectores vecinos, podían cumplir el encargo ellos mismos o un tercero de su sector que pudiera hacerlo. Los encargos más comunes en todos estos casos eran cigarrillos, cecinas, pan, bebidas sin alcohol, máquinas de afeitar desechables, etc. De una u otra manera todos los sistemas de transporte vistos hasta ahora son legítimos, pero como cualquier otro aspecto de la vida del sector podían ser utilizados para transportar mercaderías ilegítimas, como el caso del alcohol y la yerba. Si el que podía salir de compras era de confianza, mejor aún si per– tenecía al propio grupo, se le podían hacer algunos encargos delicados; con mayor seguridad cuando los que salían eran dos: de esta manera, si las compras eran afuera del recinto del hospital, dentro de una inofensi– va Coca-cola familiar se disimulaba el contenido de una botellita de un cuarto litro de coñac, gin, o algún whisky barato. El autor tuvo oportuni– dad de participar en una que otra de estas escaramuzas. Cuando la salida era al centro de la ciudad o se disponía de una tarde o más de permiso, y el afortunado tenía contactos afuera ya se podía ingre– sar alguna pequeña cantidad de yerba disimulada entre los cigarrillos. Si bien los ejemplos que hemos mencionado eran excepcionales, tienen importancia desde el punto de vista del manejo de su situación en 103
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