Fernando Lolas Stepke
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en el de la ciencia– se han cometido
abusos contra las personas que fun-
damentan la preocupación bioética
evidenciada en documentos, decla-
raciones y pactos sociales.
Así como en la medicina clínica
hay etapas en las que es necesario
experimentar con sujetos humanos
(en el entrenamiento de profesiona-
les o en el ensayo de productos e
intervenciones), en salud pública es
necesario recolectar informaciones
para realizar acciones sanitarias.
El interés de la distinción no es
solamente conceptual. Si una ac-
tividad es rotulada como investi-
gación científica se le aplican las
disposiciones y salvaguardas que la
comunidad internacional considera
pertinentes para proteger a las per-
sonas y respetar un trato equitativo
en el acceso y uso de recursos. Si no
lo es, habría motivos para justificar
un examen diferente de los proto-
colos y reducir el tiempo de análisis
de sus implicaciones.
Lo importante es establecer si se
trata sólo de una distinción apa-
rente o si existen argumentos para
tratar diversamente los datos reco-
gidos en estos contextos.
Criterios para una
respuesta
Entre los criterios diferenciadores,
el primero se refiere a la intención
con que se recogen las informacio-
nes. En la vigilancia y el monitoreo,
la finalidad es tomar decisiones
apropiadas; en la investigación,
aunque esta finalidad puede estar
presente, prima el deseo de obtener
conocimiento generalizable, válido
y confiable.
El conocimiento supone la articu-
lación de informaciones en síntesis
relevantes guiadas por algún interés
social: académico, terapéutico, eco-
nómico, etc. En este sentido, no es
sólo información sino información
organizada (e “interesada”, es decir,
con intención de uso, no necesaria-
mente utilitario)
(4)
. Esta intención,
que puede estar alejada de las exi-
gencias o necesidades inmediatas
de una población, exige resguardar
los derechos de las personas e im-
pone deberes a los profesionales.
En general, las actividades de vigi-
lancia y monitoreo son parte de la
misión institucional de organismos
públicos. Aunque existen respon-
sabilidades individuales en quienes