Cosmografia o descripcion del universo

-140- t>strella en1pañada con una lijera borra en contol'no, lo que ha hecho ~ue se las llame nGbula.s estela1·es, ( quinta clase); al paso que otras ofre- cen el bello fenómeno de una estrella brillante, cercada de una atmós- fera circular lán~uidamente luminosa, i cuyo lustre se amortigua por in- sensibles graduaciones, o de golpe. Estas, denominadas estn·Llas ne- bu lo.~us, forman la sesta clase; i a ellas pare<:i6 pertenf•cer nuestro sol, por la cabellera cónica o lenticular 1¡11e le roclea en la direc- cíon de su ecuador, i a que se ha dado el nombre ele luz zodiacal. H ai asímismo nébulos anula,·cs. La mas notable es la que se halla entre A lpha i B eta de la Lira, i puede verse con telescopios de moderada fuerza. Las nébulns han da.do motivo a 1nuchas especulaciones i con- jeturas. Que la mayor parte se componían de estrellas no poclia d uda rse. Veíase ya en ellas una interminable cadena ele sistema so- bre sisten1a o de firmamento sobre firmamento, de que apéna;; di- visamos una vislumbre, i en que la imajinacion se coufunde i se p ierde. P ero por otra parte se creyó mui probable la existencia ele uoa materia fosfórica o espontáneamente luminosa, clisen1ina<la en estensas rejioncs del espacio, toman do formas caprichosas, como nubes ajitadas por el viento, o concentrándose en atmó:--frras cou1f'- tarias al rededor de ciertas estrellas. Sobre la naturaleza i destino de esta materia nebulosa, se levantaron injeniosas hipótesis. Unos pen- saban que era absorbida por las estrellas vt>cinas i les servia <le ' pábulo: otros crcian que por su propia graYe<lad se concentraban en 1nasas que en el largo trascurso de los siglos <'njendraban e:.trellas nuevas i nuevos sistemas planetarios. SP.gnn Sir '\r illian1 ilerschel, las estrellas pai:;an por diferentes grados de condf'n<-acion ántes de ton1ar una forma dcfinitiYa, i las nébulas itTe~oluhk•-; son rna~as e~- tclíjenas, ora en un estado de embrion, ora en el de formaeion 1nas o ménos adelantada. Esta idea fué acoji<la con entul>ia!<lllo por los mas célebre.-; astrónomos. Arago, entre otro~, miraha ya como 1ma de las marabillas de que uos haria testigos el progrt·si,·o au- n,ento de poder de los telescopios, la jeneracion i nacimiento de las estrellas. "Estas nébulas de formas diversas de que está sembrado el rirlo, son", d<'cia, "anchurosos espacios, IIPnos ele nrnt<'ria foi,;forc>- cente que poco a pnco se condensa. E,tc campo 1oda, ía intacto

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