Monumentos espectrales. Desajustes del audiovisual chileno con la historia y la memoria

50 H. Stange, C. Salinas, E. Santa Cruz A. y J.M. Santa Cruz G. cine han visto cómo las transformaciones sociales estructu- rales de los últimos cien años han anulado la «historia del progreso técnico-industrial» en sus formas de representa- ción, como único vector posible de su relato. Por su parte, los historiadores han asistido al encuentro de una batería casi «infinita» de fuentes (audio)visuales para complejizar sus propios estudios sobre los procesos históricos. Ejemplar sería, para el caso, un estudio del declive de la dinastía de los Romanov y del Imperio Ruso: cómo el propio material fílmico documental producido a petición del zar Nicolás II , par a consagr ar cinematogr áficament e su figur a y l a di - nastía, devino tras el estallido revolucionario de 1917 en un discurso cinematográfico revolucionario en la trilogía de la cineasta Esfir Shub realizada entre 1927 y 1928. A esta altura resulta evidente, y hasta reiterativo, plantear que las películas se escapan de los límites que se han puesto a los textos como fuentes históricas, ya que «los filmes no son simples repertorios de lo visible. En el marco relativamente estrecho que es el de las perspectivas de expresión y de comunicación en cierta época, intervie- nen permanentemente modificaciones, desplazamientos, reevaluaciones» (Sorlin, 1985, p. 251). Las películas, bajo la interrogación historiográfica, se afinan ahí donde se di - mensionan como «textos audiovisuales [que] expresan a la sociedad y lo hacen tanto a partir de la anécdota que cuen- tan, como de las formas elegidas para hacerlo, es decir de los conjuntos y las articulaciones de signos que conforman cada texto» (Krieger y Tranchine, 2009, p. 3). En las pelí - culas que ponen en escena una coartada histórica sucede, entonces, un doble proceso inmediato y casi indisoluble: al tiempo que construyen una versión del pasado ― según los criterios estéticos, sociales y culturales de su contexto espe- cífico y/o ampliado ― , en ellas mismas se está construyendo la historia de su propio tiempo. Un ejemplo evidente es el que trata Ferro a propósito de la ambientación anacrónica de los cuadros o representaciones de Stalin en películas so-

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