Monumentos espectrales. Desajustes del audiovisual chileno con la historia y la memoria

186 Guillermo Jarpa esta trama principal, y a través de notas periodísticas reales, el capítulo relata el éxito del estreno de E.T. , la película de Steven Spielberg, la que van a ver Martín, Félix y Bruno. A poco andar, los niños y Don Genaro comienzan a sospe- char que el retornado es un terrorista, asustados también por la propaganda que los medios de comunicación ins- talan en torno a la figura de los retornados políticos como posibles terroristas. Frente a esto, los tres intentan espiar al retornado, con el objetivo de confirmar si es un terrorista o no. Se encuentra con la siguiente escena: el retornado está comunicándose en ruso con su esposa y su hijo, a través de un rudimentario radio-teléfono. El padre está tratando de convencer a su hijo de ir a vivir con él a Chile, a lo que su hijo responde que no quiere, porque los chilenos son «per- sonas malas». El retornado político, entre sollozos, le indica que no es así, que no todos los chilenos son malas personas, y que simplemente están asustados. El hijo no confía en las palabras de su padre, y se despide de él mientras el retorna- do rompe en llanto. Félix, Bruno y Genaro observan esta triste escena, y se alejan avergonzados de su capacidad de prejuzgar a alguien sin saber quién es. Félix le dice a Bruno: «el retornado es igual a E.T., tan solo quiere reencontrarse con su hogar». El episodio pone en escena las contradiccio- nes humanas: aunque seamos «buenas personas», producto del miedo y los prejuicios podemos no reconocer los malos actos que podemos ser capaces de realizar. De esta forma, y cerrando el capítulo con una referencia notable a una de las películas más características de la década, se expone una vez el ansia de Los 80 por comprender nuestra realidad desde la necesidad de luchar por construir buenas personas, aunque el entorno sea adverso e injusto.

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