Monumentos espectrales. Desajustes del audiovisual chileno con la historia y la memoria

130 Hans Stange, Claudio Salinas y Carolina Kulhmann tereotipadores, señalándola como enemiga de la cultura y, por tanto, negándola (Williams, 2011; Adorno, 1966; Otero y López, 1993). Una segunda razón para explicar la ausencia de discu- sión teórica en la relación historia-televisión es que, a dife- rencia del cine, las representaciones históricas televisivas no han sido aún objeto de interés de la comunidad de historia- dores, por lo que buena parte del debate acerca de cómo la televisión representa la historia se ha dado en los espacios de la prensa, del debate público político y mediante la in- tervención de voces opinantes que no son necesariamente expertos en historia ni en televisión. El resultado de esto es que la discusión vuelve constantemente sobre ciertos pro- blemas normativos o retóricos que son auténticos caminos sin salida para la teorización. Entre ellos, la discusión acerca de si determinado programa televisivo representa realmente lo que fue el acontecimiento histórico (como si la televi - sión fuera un medio transparente para reflejar la realidad y la historia fuera un discurso unívoco y prístino, construido en torno a una verdad inequívoca acerca del pasado). La comunidad de los investigadores en comunica- ción es, por tanto, la que en la práctica ha abordado esta cuestión como parte de sus preocupaciones en torno al medio televisivo, poniendo énfasis en este último compo- nente de la relación, sin una mayor reflexión acerca de los aspectos propiamente históricos. En este contexto, el marco del estudio sobre las representaciones de la historia en la televisión es el mismo que el del resto de los estudios so- bre representaciones televisivas: el conjunto de las teorías generales sobre los medios de comunicación. Como es sabi- do, las investigaciones sobre el discurso televisivo, tanto en Chile como en España, Estados Unidos, el Reino Unido y otros países, siguen de cerca los postulados teóricos de las teorías generales de la comunicación, al punto de que éstas son indistinguibles de lo que podríamos llamar una «teoría de la televisión» (Vilches, 1993 y 1997; González Requena,

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