Monumentos espectrales. Desajustes del audiovisual chileno con la historia y la memoria

128 Hans Stange, Claudio Salinas y Carolina Kulhmann llywood (Rubio, 2010; Nigra, 2010; Nigra, 2012), la historia reciente de Argentina (Piccinelli et al, 2012, pp. 171-195), la historia de la Guerra Civil y el franquismo en España (Ru - zafa, 2004; Romero, 2002), la historia mexicana (Jablonska, 2009) y la Revolución Rusa (Tranchini, 2011), etc. Para el caso chileno, sin embargo, conocemos pocos trabajos que aborden las representaciones cinematográficas de la historia, siendo quizás los más señeros los de Raurich y Silva (2011), Vásquez (1986), Bossay (2010), Rinke (2002), Del Alcázar (2013) y Salinas y Stange (2017). La segunda línea ― usos del cine en la didáctica de la historia ― entiende las representaciones audiovisuales aún como ilustraciones de los procesos históricos; esto quiere decir que el cine se considera en relación mimética con la realidad. Nociones como estas se pueden encontrar en los textos de Zunzunegui (1989), Ferro (2008), Jakubwicz y Radetich (2006), Camarero et al. (2008) y Caparrós (2007). La tercera línea, que concibe al cine como fuente histórica, lleva adelante las discusiones más propias de los métodos historiográficos en relación al cine, como atestiguan los tex - tos de Alvira (2011), Bloch (1995), Laguarda (2006, pp. 109- 119), Guynn (2006), Romano (1998) y Pelaz (2007). El primer aspecto notable de esta revisión es que, si bien existe mucha literatura sobre el tema, toda ella gira en torno a los planteamientos principales de los autores señalados al comienzo (Ferro, Sorlin, Rosenstone y White, principalmente). Es decir, son numerosos los trabajos, pero todos refieren a un debate establecido según los puntos re - señados, que constituyen realmente el núcleo conceptual de la discusión cine-historia, sin agregar nuevos desarrollos teóricos. La evidencia es patente en la literatura revisada: a pesar de que existe un sustrato de términos y disputas medianamente establecido y delimitado, la discusión no alcanza a avanzar en lo que respecta a nuestro conocimien- to de la relación historia-cine, pues la gran mayoría de los trabajos presenta estudios de caso, en los que se aplican las

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