Beauchef 850. Movimiento estudiantil de los 80

Movimiento Estudiantil de los 80 79 de la presencia de profesores dispuestos a dialogar y a aplacar a los alumnos. También reitera la necesidad de conversar con los dirigentes estudiantiles para hacerles ver que no deben de- jarse arrastrar a la violencia. Se intercambian opiniones sobre algunas medidas que se tomarían para facilitar el contacto en- tre alumnos y profesores, estableciéndose la Sala de Profesores como el lugar en que se reunirán los académicos”. 116 Una actitud distinta tomaría la FECECH, anunciando pú - blicamente nada menos que la creación de grupos “anti vio- lentistas” en las facultades de Ingeniería y Economía. Uno de ellos fue conocido como el “G-51”, de Economía, “que organi- zaba el matonaje contra los grupos de oposición en todo evento y forma en que estos quisieran manifestarse públicamente”. 117 CLARIDADES, PIRKAS, HOJAS DE HIERBA, PASQUINES No todo se construía al ritmo de las protestas. También era imprescindible la representación del debate y la actividad creativa estudiantil que quedaba impresa en le- tra de molde. Que podía llevarse a la casa o abrir debates de temas que cruzaban a todo el mundo opositor. Generar pensa- miento y reflexión para la acción. Además de informar y servir para convocar a actividades muy precisas. Por ello, desde muy temprano, y hasta el final, fueron muy importantes los panfletos, afiches, octavillas, folletines, boletines y revistas. Eran vehículos clave de expresión e infor- mación que aglutinaban a la dispersa disidencia. En tiempos de clausura, cualquier gesto de circulación —de ideas, de no- ticias, de clases, de debates— adquiere una dimensión política desmesurada. La resistencia no estaba solo en la protesta vi- sible o en la consigna encendida. También estaba en el trabajo tenaz de quienes planeaban una pauta, reporteaban, escribían, resumían noticias, dibujaban, diagramaban, imprimían y, una vez salida de máquinas, se dedicaban a difundir. La dictadura no se derrotaba únicamente con coraje, sino también con infor- mación, organización y persistencia. En un país de censura, naturalmente surgía la necesidad de crear medios impresos. El mimeógrafo era un dispositivo de lucha. Desde la ACU en adelante (recuérdese La Ciruela ) 116 Acta Nº 36 del Consejo de Facultad. 10 agosto de 1983. 117  Diego García et al., p. 156. Las declaraciones de la FECECH al respecto aparecen en: Academia de Humanismo Cristiano, Boletín Realidad Universitaria , N° 30, agosto de 1983.

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