Beauchef 850. Movimiento estudiantil de los 80

Beauchef 850 58 legado por cada departamento, inscribirlos y dirigir la orien- tación de esta asociación, pero de forma muy subterránea. De hecho, nos juntábamos en el subterráneo del Departamento de Física, casi a escondidas, siempre a las ocho de la noche. Yo pensaba que el decano, Claudio Anguita, no sabía en los pasos que andábamos, hasta que una tarde de verano me informa: “Mañana temprano, a las 9, lo espero para tomar un café”. Me preguntó en qué andaba. “¿De qué?”, le dije yo. “¿Y qué es esto de la Asociación de Académicos?”, me preguntó irónico, y sacó una hoja de papel escrita por ambos lados. Mostrán- domela, me dijo: “Usted hizo esto, y esto y esto…”. Era un informe completísimo de todas las reuniones, hora, lugares, con quienes me había juntado. “Esto me lo entregó la CNI y he quedado como un tonto”, dijo con disgusto. Me quedé de una pieza. Le pregunté si me iba a echar. “No, claro que no”, me contestó. 73 En vista de esa complicidad con el decano Anguita, esta- blecieron reunirse una vez por semana a tomarse un café ma- tinal, ocasión en que revisaban los acontecimientos. Sin duda, este decano constituía una excepción dentro del intervenido mundo universitario de la época. “Él era absolutamente con- trario a la intervención militar, y mantuvo la Facultad a flote gracias a que era profesor de la Academia de Guerra. Ese era su paraguas, con el cual ayudó mucho. Fue un demócrata, la gente no se lo ha reconocido, pero si no fuera por él yo no ha- bría durado ni una semana en Beauchef”. 74 Así Basso y su equipo comenzaron a armar la asocia- ción. La primera actividad interna fue promover, en diciem- bre de 1979, una campaña de navidad para los hijos de los funcionarios. Colocaron unos carteles que decían, arriba, con letras enormes, “Asociación de Académicos de Ingenie- ría” y, abajito, “Campaña de Navidad”, con letras pequeñas. Pegaron los carteles en las paredes de la Facultad, de modo que todo el mundo comentara la existencia de la asociación. El decano Anguita lo llamó otra vez, ahora para reprochar- le: “Oiga, esto no es una campaña de Navidad, ¿usted cree que soy tonto?”. Dicho eso, ninguno de los dos agregó nada. De esa forma la asociación se fue metiendo por “debajo de la alfombra”, hasta llegar a tener una organización bastante consolidada. 73 Entrevista a Patricio Basso, op. cit. 74 Íb.

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