Beauchef 850. Movimiento estudiantil de los 80

Movimiento Estudiantil de los 80 39 para atropellarlo. Corrió unos metros jadeando y la camioneta pasó muy cerca, pero no lo impactó. El estudiante supo lo que era el miedo de verdad. Al día siguiente volvió a la Facultad. Se dirigió al decanato, a pedir apoyo del decano. La secreta- ria —que, según él, “todo el mundo sabía que era informante de la CNI”— lo hizo pasar sin siquiera mirarlo. El ambiente era tenso y el decano estaba nervioso. Le dijo: “Después de lo vivido, ¿cómo se atreve a venir?”. Y le contó que la CNI había pasado por allí. Las esquirlas de aquel provocativo foro continuaron. Dos alumnos fueron detenidos. Y desde Rectoría llegó un decreto en el que se notificaba la expulsión de ambos. Eran jóvenes militantes de izquierda, pero nadie lo sabía. Uno de ellos era Muñoz, que volvió a pedirle ayuda al decano. Claudio An- guita lo recibió y le dijo: “La única razón para expulsar a un alumno aquí es el mal rendimiento académico”. El decreto de expulsión fue devuelto por él tal como llegó desde la oficina del rector-delegado, el general Agustín Toro Dávila. El decano no lo aceptó. 43 Esa ética —en este caso de Anguita, designado decano de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas por la dictadu- ra— marcó la época en Beauchef, lo que no ocurrió en otros campus. Había gente dispuesta a jugársela sin condición polí- tica. Profesores que ayudaban: escribían, compraban revistas, repartían ejemplares. Por ejemplo, un profesor de Física escri- bió para el primer número de Pirka , la revista que editaban los estudiantes democráticos de Ingeniería, que surgió como una necesidad del proceso de reagrupación, que el decanato apo- yó. En su primera tirada, se imprimieron 400 ejemplares. Se publicaron textos que no decían lo evidente, pero lo insinua- ban todo, de modo que el lector resignificara. En uno de los artículos del segundo número de la revista se preguntaba por qué el grupo de teatro de la Facultad de Ingeniería no montaba una obra de físicos y ponía el caso de “La vida de Galileo Ga- lilei” de Bertold Brecht. Galileo buscaba derrotar a los peripa- téticos, aquellos seguidores de Aristóteles que caminaban ob- servando y experimentando. Se decía que Galileo tenía razón: todo gira alrededor del sol. Ese sol, se podía notar entrelíneas, era la democracia. Las estaciones podían ser soleadas o grises, pero siempre salía el sol. 43 Entrevista a Diego Muñoz, op. cit.

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