Beauchef 850. Movimiento estudiantil de los 80
Beauchef 850 28 La apuesta de la ACU fue siempre lo público. No la clan- destinidad. Se trataba de ocupar la universidad, incluso inter- venida, y usar sus propias reglas como protección. Era una actividad política, pero no explícita. Pedir salas, hablar con de- canos, enviar cartas formales. Darle un modo institucional a lo que, en el fondo, sin querer queriendo , era una reorganización del movimiento estudiantil. Las relaciones con las autoridades fueron ambiguas, y a ratos sorprendentes. Hubo algunos que miraron para el lado, pero otros entendieron más de lo que aparentaban. Como el decano Claudio Anguita (1976-1984), que llegó a decirlo sin rodeos: “Yo sé que ustedes, en la ACU, son comunistas, pero las ideas se combaten en la arena de las ideas”. 20 En verdad, en la ACU había comunistas, pero tam- bién socialistas, democratacristianos, miristas, simpatizan- tes del MAPU y de la Izquierda Cristiana y, sobre todo, in- dependientes. Es decir: la disidencia, que buscaba desatar las cadenas desde la creatividad. Con el tiempo, la reflexión se volvió más profunda. No se trataba solo de resistir, sino de pensar el futuro. “Ellos querían formar tecnócratas, gente que no pensara más allá de su espe- cialidad. El papel crítico de la universidad había sido anulado el primer día del Golpe y sospechábamos que iban a desmem- brar la Universidad de Chile”, dice Diego Muñoz, entonces estudiante de Ingeniería, escritor y gestor de talleres literarios de la ACU. 21 Es interesante la experiencia personal de Muñoz para en- tender cómo era entrar a la universidad en los tiempos poste- riores al Golpe: —Yo quería estudiar ciencias, pero también filosofía, algo humanista. Esa decisión fue difícil de tomar, pero se simplifi - có porque uno sabía la carnicería que hubo, por ejemplo, en el Pedagógico. Así que quedó en nada estudiar Filosofía pues la arrasaron; la Facultad de Ciencias también. En cambio, en Ingeniería no es que no haya habido nada, porque hubo hasta algunos directivos presos, pero todo fue más discreto. La gen- te se mantuvo, uno tomaba cursos y más o menos podía infe- rir, en algunos casos, qué pensamiento tenían los profesores. Había un ambiente de cierta libertad, producto de que allí no hubo una represión tan intensa. Ingeniería es una institución 20 Entrevista a Jorge Rozas, op. cit. 21 Entrevista a Diego Muñoz, realizada el 4 de noviembre de 2025.
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