Beauchef 850. Movimiento estudiantil de los 80
Beauchef 850 134 Tras eso, los hicieron bajar en fila india por la escalera y atravesar un túnel de “especiales” a cada costado desde el Edi - ficio Central hasta el acceso por calle Tupper, colindante con el Edificio Escuela. Allí fueron subidos a los carros celulares. 242 Cien estudiantes fueron llevados en los buses policiales a distintas comisarías, siete mujeres entre ellos. 243 En algunas hubo fichaje de la CNI: civiles con pasamontañas, focos en la cara, interrogatorios con pistola sobre la mesa. Germán Quintana quedó en la 19 Comisaría de Providencia. A la mañana del día siguiente le avisaron que lo venían a ver: era el mismo Poblete, que visitaba al presidente del CEI que dirigió la ocupación para hacerlo renunciar. Quería saber cómo estaba. 244 Muy tarde, oscuro, a los hombres los trasladaron desde las distintas comisarías a la Cárcel Pública. Allí todo era lú - gubre. Los pusieron en un pabellón del segundo piso, de a doce por celda, con un tarro de pintura como wc. A los días, junto a partidas de ajedrez que desconcertaban a los gendar- mes, también hubo pánico, como cuando oyeron los gritos de un acuchillado en la galería inferior. Según recuerda Didier de Saint Pierre, se trataba de un ajuste de cuentas de una banda conocida como del Mexicano , recientemente trasladada desde la Penitenciaría luego de un motín que acabó con varios muer- tos. 245 Hubo humillaciones: desnudos forzados, amenazas ve- ladas. “El bullying de los gendarmes fue de terror”, dice Hans van Treek. Igual no faltó el humor ni la solidaridad: cientos de empanadas compartidas con otros internos, comida llegada desde casas e incluso embajadas. En momentos en que los sa- caban al patio fueron compartiendo palabras con el otro Chile: presos comunes, carteristas, numerarios del hampa, totalmen- te ajenos a las luchas estudiantiles. 246 Un cable a tierra. Las siete mujeres fueron llevadas a la Cárcel de San Mi- guel (CDP). “Era de hombres y tenía un sector para presas políticas. A nosotras no nos llevaron con ellas”, cuenta Gina Febre. Estaban en un sector de enfermos, separadas por re- jas. Las presas políticas las recibieron con cantos. Lo más duro, recuerda, fue el miedo de las más jóvenes. Cuando las conducían a la cárcel, para asustarlas, les dijeron que las 242 Testimonio de ex alumnos…, op. cit. 243 Causa Nº 1212-85 de la Segunda Fiscalía Militar. 244 Entrevistas a Germán Quintana, op. cit. 245 Entrevista a Didier de Saint Pierre, op. cit. 246 Testimonio de ex alumnos…, op. cit.
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