Beauchef 850. Movimiento estudiantil de los 80
Beauchef 850 132 dose en los pasillos y escaleras de los últimos pisos de la torre y posteriormente en el auditorio contiguo al decanato. Era la una de la tarde. Una vez dentro, le informaron que venían a pedirle, entre otras demandas menores, dos cosas inmediatas: que interce- diera para la liberación de siete estudiantes de Ingeniería de- tenidos el día anterior, era la primera; la segunda petición era su renuncia. A la primera contestó que iba a hacer gestiones para liberarlos; sobre la segunda, no se pronunció. 229 Después de un corto intercambio de opiniones, salieron de su despacho al salón de actos, donde se había apostado el resto del grupo. Ya existía la idea de permanecer en el decanato hasta que Poblete renunciara. En eso llega Yerko Ljubetic, el presidente de la FECH, al que Quintana le plantea que todo puede ser un desastre, pero también un acto de validación. Entonces, a las seis de la tarde, se decide convocar a una asamblea para debatir el punto y la mayoría votó por no moverse y ejecutar ocupación del deca- nato. No era la postura de la directiva, pero la hicieron suya, lo que —dice él— efectivamente los validó ante los estudian - tes de izquierda. Quintana no lo veía como “toma” sino como una suerte de vigilia, y eso lo tranquilizó, pensando que no daba para desalojo policial. Ya oscurecía, eran cerca de las siete de la tarde, cuando salió Poblete de su despacho —donde se había encerrado por horas— y Quintana y Artigoitía lo acom - pañaron hasta el primer piso para que se fuera. “Que te vaya bien”, le dijo el presidente del CEI, cuando un lívido Poblete se disponía a llegar a su automóvil y largarse lo más rápido posible. 230 Patricio Artiagoitía recuerda una escena previa: la oficina sin luz, el decano disminuido, pidiendo que detuvieran la mo- vilización. “Le dijimos que podíamos detenerla, pero no que - ríamos: queríamos que durara hasta que él se fuera”. 231 Her- nán Saavedra conserva otra imagen: Poblete pálido, rogando “¡que no haya violencia!”. 232 Hay recuerdos disímiles. Guillermo Ocampo relata que, “sin tanta asamblea, las decisiones se tomaron arriba, en el Edificio Central; lo importante no es el detalle del procedi - miento, sino el resultado: ganó la Escuela, ganó la Universidad 229 Íb. 230 Diego García et al., op. cit., p. 218. 231 Entrevista a Patricio Artigoitía, op. cit. 232 Entrevista a Hernán Saavedra, op. cit.
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