Beauchef 850. Movimiento estudiantil de los 80

119 Patricio Manzano reunió a cientos de personas. La bandera de la FECH acompañó el féretro, mientras dirigentes montaban guardia de honor. Llegaron dos columnas avanzando desde lugares distintos: la del funeral mismo y la de los voluntarios de Aconcagua ya liberados, encontrándose en avenida Blanco Encalada, donde estaba la parroquia. 193 No era solo un cru - ce de marchas; era la reunión de dos experiencias del mismo país fracturado. El duelo y la resistencia caminando hacia un mismo punto. Pero ni siquiera el duelo quedó al margen de la represión. Al regresar a Beauchef 850, en la oficina del CEI —donde esta - ba alojada la FECH— Gonzalo Rovira fue detenido por agen - tes de civil. 194 Junto a otros dirigentes estudiantiles y sindicales del país, Rovira sería relegado a un ignoto campamento mili - tar de Conchi, en el desierto de Atacama. Ricardo Brodsky —secretario general de la FECH— tam - bién era buscado y pasó a la clandestinidad. Entonces no lo sa - bían, pero un decreto exento del Ministerio del Interior (del 11 de febrero) ordenaba su arresto. Como no se daban a conocer las razones de la orden de detención en su contra, él decidió permanecer meses escondido. 195 La directiva quedaba desarticulada, obligada a operar en condiciones cada vez más precarias. Entonces vino la escena que parece salida de otro regis- tro, casi absurda, si no fuera por su precisión: una reunión clandestina en una casa de calle Martín de Zamora, en Las Condes, la tarde del domingo 3 de marzo. Todo dispuesto con rigurosidad: puertas cerradas, movimientos controla- dos, el ingreso de Brodsky protegido por un grupo de segu - ridad del MAPU,sin que nadie pudiera verlo llegar. Ljubetic acata las medidas, aunque le parecen exageradas. Espera. Y cuando al fin entra empiezan a hablar. Y en ese momen - to la tierra se mueve. Un devastador terremoto irrumpe sin aviso y las reglas del operativo se desmoronan en segun- dos. Brodsky huye sin protocolo, junto a su equipo de pro - tección. Todo lo que había sido cuidadosamente armado se deshace ante la fuerza elemental de la naturaleza. 196 193 Marcela Campos, op. cit. 194 Diego García et al., op. cit., p. 201. 195 Íb. 196 Íb.

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