Beauchef 850. Movimiento estudiantil de los 80
114 ner y que estaban prohibidas”. 180 Participaron numerosos académicos (la mayoría exonerados), intelectuales llegados del exilio, artistas, profesionales de centros de estudios y partidos de la disidencia (como Ricardo Lagos, Alejandro Foxley, Juan Gabriel Valdés, José Miguel Insulza), con cur - sos de amplia especie, algunos abiertamente políticos (como el dictado por el sociólogo Manuel Antonio Garretón, uno de los ideólogos de la renovación socialista) y otros, en ese sentido neutros, donde primaba el carácter diverso de los conocimientos, que abarcaban todas las disciplinas, como también las ciencias naturales, físicas y matemáticas. Inclu - so algunas clases fueron dictadas por profesores de la pro- pia Facultad de Ingeniería. Cuando los trabajos voluntarios fueron anunciados por la FECH, el gobierno de inmediato reaccionó, desautorizándolos bajo el pretexto del Estado de Sitio. El rector-delegado de la Uni- versidad de Chile, Roberto Soto Mackeney, se lavaba las manos, informando que no era competencia suya el tema sino del in- tendente del lugar donde los estudiantes de la FECH iban a ir. 181 Así fue como, el 1 de febrero de 1985, 300 estudiantes con - vocados por la FECH viajaron a trabajos de verano en comuni- dades de las zonas rurales de Aconcagua: Casuto, El Patagual, Llay Llay, Lo Calvo, Rinconada, Los Andes y San Felipe. Las expectativas eran altas, pero los recursos escasos. Todo se fue consiguiendo a pulso: colectas, actividades improvisadas, co- laboraciones espontáneas. Era, en esencia, una organización precaria sostenida por el entusiasmo estudiantil. —Todos los recursos los obtuvimos pidiendo plata en las micros… Organizábamos cuadrillas, explicábamos y pe- díamos aporte puesto por puesto —señala Óscar Peluchon- neau, entonces estudiante de Ingeniería, quien fue uno de los que lideró la realización de la actividad. 182 La logística fue casi clandestina: pequeños grupos dis- tribuidos en casas, salidas escalonadas, pasajes entregados la noche anterior. Un grupo reducido —cinco estudian- tes— coordinó el traslado para evitar sospechas. Contra todo pronóstico, el plan funcionó y los voluntarios llega- ron a destino. “No podíamos irnos todos juntos. Diseña - mos un sistema para que salieran de a poco, con horarios y 180 Entrevista a Carlos Álvarez, op. cit. Álvarez fue parte del grupo organizador. 181 Diego García et al., op. cit., p. 200. 182 Entrevista a Óscar Peluchonneau, realizada el 2 de diciembre de 2025.
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