Policy Brief - Huertos comunitarios como una herramienta social para la promoción de la salud mental
6 Unidad de Transdisciplina, Redes e Interfaz VID 3. ANTECEDENTES Y ANÁLISIS DE POLÍTICA PÚBLICA La evidencia muestra que una buena parte de los problemas de salud vinculados a las enfermedades crónicas, como aquellos de salud mental, pueden ser evitados con estrategias comunitarias de pro- moción del bienestar. Entre estas, los huertos co- munitarios emergen como dispositivos de bienestar integral que contribuyen a la salud mental, la re- ducción del estrés y la ansiedad, la mejora del áni- mo, el fortalecimiento del sentido de pertenencia, y beneficios nutricionales y ambientales (OMS, 2018; Soga et al., 2017), Esto ha impulsado su incorpora- ción como estrategia promocional en países como Canadá, Alemania y Reino Unido (OMS, 2018). Asi- mismo, los huertos comunitarios pueden articular objetivos de sostenibilidad, autonomía, educación, equidad de género, colectividad, solidaridad y bien- estar a escalas locales, regionales y globales (Ibarra et al., 2019). El trabajo en huertos urbanos y comunitarios se asocia con mejoras significativas en el bienestar físico, psicológico y emocional. Diversos estudios muestran reducción de los síntomas de depresión, ansiedad, estrés y alteraciones del estado de áni- mo (Hartwig y Mason, 2016; Lampert et al., 2021; Soga et al., 2017; Tate et al.,2026; Wood et al., 2022). Por su parte Zutter y Stoltz (2023) realizando etno- grafías en huertos urbanos en Canadá encontraron que la salud mental y emocional mejoraron en las personas participantes, al fomentar sentimientos de altruismo, serenidad y conexión con la naturaleza. Koay y Dillon (2020) encontraron resultados simila- res y atribuyen los beneficios a los efectos combi- nados de la actividad física, el contacto con la na- turaleza, las experiencias de trabajar con las plantas y el elemento social integrador. En este mismo sen- tido, otros estudios muestran, además, mejoras en la dieta, en el capital social y beneficios incluso a hogares no involucrados directamente en el huerto (Alaimo et al., 2010; Cukierman et al., 2025; Hume et al., 2022a; Hunter et al., 2019; Kunpeuk et al., 2020; Truong et al., 2022). El metaanálisis de Soga et al. (2017), concluye que la reducción de la depresión y la ansiedad en personas que participan en huer- tos está fuertemente mediada por la disminución del aislamiento social producto del aumento de las interacciones personales y de la cohesión comuni- taria. Estudios complementarios indican aumento en la confianza, la cooperación y la participación comunitaria, con reducción de conflictos y mayor sostenibilidad de estas iniciativas (Litt et al., 2021; Raskin et al., 2021; Wood et al., 2022). Dada esta evidencia, diversas entidades interna- cionales recomiendan incorporar los huertos como una estrategia de salud en general, de salud mental en particular, de seguridad alimentaria, de cohe- sión social y como infraestructura verde comunita- ria para barrios saludables (FAO, 2020; OMS, 2021; ONU-Hábitat, 2020), reconociendo que los huertos comunitarios contribuyen al cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible -ODS-, y en es- pecial del ODS 11 (Ciudades y Comunidades Soste- nibles) y ODS 3 (Salud y Bienestar). A pesar de las recomendaciones que reconocen la estrategia de huertos como una política coheren- te con un enfoque preventivo y comunitario que complementa la oferta clínica tradicional (Gallardo y Venegas, 2024), esta no ha sido normada, ni por ende, implementada de forma sostenida, formal, ni financiada suficientemente en las políticas públi- cas relacionadas a salud y bienestar social, aunque como veremos en el desarrollo del documento, ha sido propuesta en diferentes orientaciones técnicas. EXPERIENCIAS INTERNACIONALES DE HUERTOS COMUNITARIOS Aunque existen muchas experiencias de huertos co- munitarios en el mundo, pocas han sido estudia- das y publicadas en revistas científicas con revisión por pares. Uno de los programas más reconocidos de huertos comunitarios urbanos se encuentra en Estados Unidos en la ciudad de Seattle, Washing- ton (Menconi et al., 2020). Este programa llamado “P-Patch”, comenzó con 10 huertos en 1974 y ha crecido a 86 huertos en 2020, atendiendo a más de 6.800 participantes. A través de una encuesta a líde-
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