Policy Brief - Huertos comunitarios como una herramienta social para la promoción de la salud mental

4 Unidad de Transdisciplina, Redes e Interfaz VID 1. RESUMEN EJECUTIVO Chile enfrenta una crisis de salud mental que afec- ta especialmente a grupos vulnerabilizados, en un contexto donde la evidencia sugiere que la atención clínica es insuficiente si no se acompaña de medidas preventivas y comunitarias. Los huertos comunita- rios emergen como una herramienta efectiva para promover el bienestar mental al integrar actividad física, contacto con la naturaleza y fortalecimiento de vínculos sociales. La evidencia demuestra que estas iniciativas reducen síntomas de ansiedad y de- presión, combaten el aislamiento y generan capital social, alineándose con el enfoque de salud mental comunitaria del Estado. A diferencia de referentes internacionales como la Ciudad de México, donde los huertos son políticas públicas permanentes, en Chile estas experiencias operan de forma fragmentada, con financiamiento de corto plazo y nula articulación intersectorial. La brecha principal es la ausencia de un marco norma- tivo que garantice su sostenibilidad y la colabora- ción entre actores estatales y comunitarios. El Proyecto de Ley de Huertos Urbanos, actualmen- te en tramitación, representa una oportunidad es- tratégica para integrar esta “infraestructura social” en la Atención Primaria de Salud. No obstante, el proyecto actual carece de un enfoque central en salud mental, financiamiento estable y mecanismos claros de gobernanza. Este policy brief propone fortalecer dicho proyec- to mediante indicaciones que posicionen la salud mental como objetivo central. Se recomienda esta- blecer responsabilidades claras, financiamiento per- manente y una coordinación intersectorial que arti- cule las iniciativas vigentes. Finalmente, se sugiere implementar acompañamiento técnico, sustentable y social para consolidar los huertos como recursos permanentes de bienestar y cohesión comunitaria. 2. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA La salud mental es un problema de salud pública que combina alta frecuencia, discapacidad e impac- to social y económico (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2022a; 2022b; 2025). Se estima que a nivel mundial 1 de cada 7 personas vivía con algún trastorno mental en 2021, y que estas condiciones explican aproximadamente 1 de cada 6 años vivi- dos con discapacidad asociada a estos trastornos (Institute for Health Metrics and Evaluation [IHME], 2020). Esta crisis afecta de manera desproporciona- da a los grupos más vulnerabilizados y compromete la calidad de vida de la población. En términos de carga sanitaria en Chile, los tras- tornos mentales constituyen la principal fuente de años de vida perdidos por discapacidad o muerte en el país, constituyendo el 23,2% de los Años de Vida Ajustados por Discapacidad - AVISA (Ministe- rio de Salud de Chile, 2017). La prevalencia anual de problemas de salud mental en población adulta se estimó en 22,2% en 2006 (Vicente et al., 2016), y en 23,2% para niños/as y adolescentes en 2012 (Vicente et al., 2012). En investigaciones nacionales recientes, un estudio longitudinal de salud mental que mide diagnóstico probable mantiene indicado- res preocupantes: el 25,8% de la población general presenta riesgo de ansiedad generalizada, el 13% síntomas de depresión, el 10,4% declara una baja percepción de apoyo social y el 19% se siente solo/a y excluido/a (Bravo et al., 2025). A pesar de la magnitud del problema, la evidencia in- ternacional indica que la sola expansión del tratamien- to clínico no es suficiente para disminuir esta prevalen- cia. Jorm et al. (2017) demostraron que un aumento en la cobertura de tratamiento no se traduce necesa- riamente en una reducción de depresión y ansiedad, sugiriendo que el sistema reproduce dos brechas crí- ticas: una brecha de calidad (tratamientos que no al- canzan estándares mínimos o no llegan a quienes más lo requieren) y una brecha de prevención.

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