MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

67 El 11 de mayo de 1935, alrededor de treinta mujeres se reunieron en una sala de la Escuela de Leyes de la Universidad de Chile, en Santiago, para crear las bases de una nueva organización femenina. Las participantes eran de una asombrosa diversidad: jóvenes lozanas, señoras robustas, algunas vestidas con cuellos de piel y sombrero, otras con sencillos ves- tidos oscuros de mujeres obreras. Unas pocas eran de evidente descen- dencia europea; otras mostraban rasgos indígenas mapuche (figura 4). No querían hacer una obra filantrópica ni perseguían un mejoramiento cultural. Querían organizarse para movilizar a otras mujeres en la lucha por sus derechos y bienestar. Decidieron llamar a su organización Movi- miento Pro-Emancipación de las Mujeres de Chile, una osada y revela- dora elección, dado que la «emancipación» de la mujer era un concepto muy escandaloso en esa época. Las mujeres presentes habían respondido al llamado de Marta Vergara y Elena Caffarena. Al cabo de unos pocos meses, cientos más se incorporaron a esta nueva organización. En sus primeras reuniones, las fundadoras forjaron un programa que era un llamado a las mujeres para hacer del memch la más poderosa y combativa organización femenina de fines de la década de los treinta. Aunque Marta Vergara pudo haber organizado un grupo similar a los comités europeos antifascistas, el memch llegó a ser mucho más que eso. Como el último capítulo lo demostrará, el memch se convirtió en un importante movimiento femenino de masas y también de la escena po- lítica chilena. Estos éxitos tuvieron mucho que ver con las convicciones feministas de su directiva y los principios democráticos que gobernaron la institución. Aunque Elena Caffarena y Marta Vergara eran las ideólogas de la or- ganización, su destino no se encontraba solo en sus manos. Dentro del II « Nuevas mujeres » : las memchistas de Santiago

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