MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

65 tes y trataron de ganar su adhesión en lugar de intentar desarrollar ellos mismos una base de masas. Esta no era una estrategia factible en Chile. Había pocas organizaciones femeninas chilenas por donde empezar y la mayoría de ellas eran de mujeres de clase media y alta. Había algunas asociaciones profesionales, pero no había grupos con una base de masas. Cualquier nueva organización hubiera tenido que comenzar de cero 112 . Como el clima político chileno se caracterizaba por violentos choques incluso entre los partidos de izquierda, el establecer una nueva organi- zación multipartidista e interclasista era una labor difícil, a pesar de que las mujeres rara vez se involucraban en acciones violentas. Más alenta- dor era el hecho que las feministas chilenas habían demostrado en 1933 que podían vencer diferencias políticas sustanciales en su campaña por el derecho a voto en las elecciones municipales: el grupo que hizo lobby ante los legisladores para este propósito incluía conservadoras, radicales, socialistas como también izquierdistas independientes. Más aún, algunas mujeres chilenas, en particular aquellas que habían tenido la oportuni- dad de acceder a la educación superior, estaban bien informadas acerca de la situación política en Europa. Muchas mujeres, familiares de políti- cos exiliados por el hombre fuerte Ibáñez, habían pasado algunos años en el extranjero, en su mayoría en España y Francia. La mujer a quien Ravinés y Chamudes lograron finalmente interesar en la formación de este nuevo grupo fue Marta Vergara, una inteligente periodista feminista que acababa de volver de una permanencia de cinco años en Europa. Marta Vergara exploró la posibilidad de crear una nueva organización femenina y, luego de unos pocos meses, convenció a Elena Caffarena, una abogada destacada, de colaborar en esta tarea. 112 Fue el caso también de la União Feminina inspirada en el Frente Brasileño. Fundada en 1934, organizó a las mujeres alrededor del tema del alto costo de la vida, y raramente dirigió su interés a los derechos de la mujer. Prohibida junto con el Partido Comunista en 1935, la União Feminina nunca logró desarrollarse.

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