MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

233 memch estaba limitado desde el inicio por su adhesión al Frente Popular. Rápidamente, además, asomaron a la superficie las dificultades inherentes a mantener una organización politizada no partidista. Poco después de que la noticia de la fundación del memch apareciera en los diarios chilenos, la conservadora AcciónNacional deMujeres reaccionó con una declaración que advertía a las mujeres chilenas acerca del memch. Este ataque se produjo pese al hecho de que las dos organizaciones, después de todo, estuvieron de acuerdo en algunas de las metas básicas: derecho a voto e igual salario por igual trabajo. Aunque el rechazo al memch por parte de Acción Nacional era supuestamente por su posición en favor del aborto, las causas políticas del conflicto eran claras. Las dos organizaciones reconocieron que sus tendencias políticas eran irreconciliables. El memch no tenía ninguna ilusión de atraer a las mujeres conservado- ras o de colaborar en un grado sustancial con ellas. Caffarena le comentó a una joven que trataba de organizar un comité del memch en provincia: ...naturalmente, comprendemos las dificultades de contar con la gente ligada a intereses reaccionarios; es por eso que tenemos que contentarnos con unir a las mujeres de izquierda. Si pueden atraer a las mujeres de los diferentes partidos de izquierda y a las que no están organizadas, eso sería ya un gran paso adelante 598 . Por cierto que mantener a las mujeres de los distintos partidos de iz- quierda en una organización resultó ser una ardua tarea. En la época de su fundación, el memch contaba con varias afiliadas socialistas, comunistas y radicales, como también mujeres sin partido. Sin embargo, esta colabo- ración era tenue y se veía constantemente alterada por las exigencias de los partidos políticos. Las relaciones entre el memch y las mujeres del Partido Socialista eran particularmente vulnerables a los vaivenes políticos. Las socialistas no po- dían ignorar el hecho de que el memch era, en cierto grado, el resultado de la iniciativa de los comunistas, quienes por largo tiempo habían sido sus archirrivales en ácidas disputas políticas y a veces, incluso, en peleas callejeras (como vimos en el primer capítulo). Los socialistas estaban divi- didos entre el deseo de ejercer alguna influencia en esta nueva organización por medio de la participación, y la urgencia de evitarla completamente. 598 Carta de Caffarena a Julieta Campusano, Coquimbo, 8 de junio 1938.

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