MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
207 aclaró a Caffarena que «esta compañera, esposa de un obrero, viajará sola y nunca ha estado en Santiago, por lo que no sabe dónde podría alojarse» 521 . La petición era que las memchistas de la capital se preocuparan de ella. Otros comités provinciales querían asegurarse de que alguien estuviera en la estación ferroviaria cuando llegara su delegación. Las dirigentes del memch trataban de calmar esas inquietudes y aseguraban que tratarían de buscar alojamiento para ellas en casa de activistas locales o en pensiones poco caras que fueran no obstante «serias y correctas» 522 . Las memchistas de sectores populares también participaron en los dos Congresos Nacionales que se efectuaron en 1944 y 1947. Estos Congresos fueron grandes encuentros a mayor escala y de mayor peso político que los congresos del memch anteriores. Estaban presentes veteranas femi- nistas de distintas tendencias políticas. Las mujeres más prominentes de la comisión organizadora se aseguraron de que el Congreso recibiera aten- ción pública. Las delegadas al Congreso fueron recibidas por dignatarios políticos y disfrutaron de toda clase de agasajos. En el Primer Congreso, el intendente de Santiago invitó a las delegadas a un cóctel en el Palacio Cousiño. La Asociación Universitaria les ofreció una cena. La cantante popular, Ester Soré, quien había hecho propaganda radial para el Con- greso, se reunió con delegadas del norte de Chile y, luego, la Unión para la Victoria, un grupo que apoyaba a los Aliados en la guerra, les ofreció otro cóctel. En el Segundo Congreso, que tuvo lugar en Valparaíso, se efectuaron similares actos sociales, y el presidente de la República asistió a la sesión de clausura 523 . Como delegadas del memch a estos Congresos, mujeres de provincia de todas las clases sociales recibieron atenciones como obsequios y cenas. Las delegadas tuvieron generalmente una impresión muy favorable de sus experiencias en los Congresos. Para empezar, los Congresos reforzaron la idea de que, por más que las mujeres provincianas pudieran sentirse aisladas o menospreciadas en sus lugares de origen, no estaban solas en su lucha. Sesionaron con cientos de delegadas, se reunieron con la directiva nacional del memch y otras activistas. Las delegadas se sentían estimula- 521 Carta de Ana Guzmán de Olivares a Caffarena, La Serena, 22 de octubre 1937. 522 «Circular sobre el Segundo Congreso Nacional del Movimiento Pro-Emancipación de las Mujeres Chilenas», junio 1940; balance del Primer Congreso del memch, 23 de diciembre 1937. Ambas apec. 523 El Siglo , 1º de noviembre 1944; Ercilla , 31 de octubre 1944, 5.
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