MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

202 clases nocturnas en ese puerto 504 . Varios comités del memch (Viña del Mar, La Calera, Naltagua, San Antonio, Coronel y de barrios de Santiago) pudieron organizar sus propias clases de alfabetización. Los comités consideraban la alfabetización de primordial importancia, pero a veces no podían lograr recursos humanos y materiales para organi- zar cursos regulares. Los comités del memch de las zonas salitreras, por ejemplo, trataron de mejorar sus conocimientos de lectura y escritura de manera informal, estudiando en grupos, con libros que les enviaban las dirigentes del memch de Santiago 505 . Tener la capacidad de leer y escri- bir no cambiaría la condición social de las memchistas, pero todas eran conscientes de que las hacía más independientes y capaces de representar sus intereses. Más aún, les daba una mayor confianza en sí mismas. Por último, pero no menos importante, les permitiría también ejercer los li- mitados derechos políticos que tenían. Los comités del memch hicieron también esfuerzos por darles cono- cimientos prácticos a sus afiliadas. La mayoría se refería a las responsabi- lidades de la mujer como madre y ama de casa. En Naltagua, el memch decidió que las afiliadas con alguna preparación en ciertos campos com- partieran sus conocimientos con sus compañeras, «con el deseo de instruir a las mujeres para que su trabajo en el hogar y en la colectividad fuera más eficiente», y también solicitaron el uso de una sala de una escuela local. Tejido, costura y economía doméstica eran los temas que el memch de Viña del Mar consideraba importantes 506 . Estos cursos vocacionales pu- dieron haber equipado a las memchistas con conocimientos para el mejor manejo de sus hogares, pero no las facultaba para superar su subordinación como mujeres o su capacidad para luchar por sus derechos. Sin embargo, las dirigentes del memch de Santiago no desestimaron estas actividades. Las consideraban beneficiosas, porque acostumbraban a las mujeres a abandonar los confines del hogar y, por cierto, no podían dañar el prestigio de la organización a los ojos del público en general 507 . 504 Carta de Guillermina de López a Caffarena, San Antonio, 22 de abril 1939. 505 Carta de Graciela Mandujano, subdirectora del Instituto de Información Campesina, a Caffarena, 10 de julio 1940; Carta de María M. de Castro y Olga Valencia a Poblete, 1 del Campamento Paloma, 23 de septiembre 1947; Carta de Poblete, cen del memch, al presidente Gabriel González Videla, 14 de enero 1948. 506 Carta del memch de Naltagua, al director general de Educación Primaria, 16 de octubre 1939; «Memoria de actividades presentada al Segundo Congreso Nacional del memch», 20. apec A1 N4. 507 Carta de Caffarena a Marina F. de Silva, Los Ángeles, mayo 1936.

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