MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
200 Primero que nada, debo decir que me siento orgullosa de estar aquí en esta reunión. Nunca pensé que mujeres como ustedes, guiadas por el mismo es- píritu que nosotras, que sufrimos peores condiciones, estarían a la cabeza de la organización para finalmente demoler los obstáculos que nos retrasan, erradicar la injusticia en que nuestros gobiernos nos han mantenido hasta ahora… Me gustaría hablarles acerca de la realidad de las mujeres de la zona del carbón para que ustedes, mujeres organizadas, comprendan de qué for- ma pueden ayudar a la gente trabajadora, las pobres compañeras que no han tenido la oportunidad de lograr una mejor educación. Pero tenemos que ser honestas y francas y venir aquí a decirles las cosas tal como son, con nuestra única esperanza de que encontremos apoyo en las mujeres organizadas 498 . Tal como Torres manifestó, las mujeres con mejor educación y organi- zadas necesitaban conocer la vida de las mujeres obreras y cómo ayudarlas de una manera aceptable. Al parecer, resultaba sorprendente para Torres encontrar en el memch una organización que respondía a los problemas de las mujeres obreras. Muchas mujeres de sectores populares solicitaron apoyo a las dirigentes del memch en términos similares. No obstante, las mujeres de sectores subalternos no esperaban pasivamente que las mujeres con mejor nivel educacional resolvieran sus problemas. En los comités provinciales, las iniciativas para la educación de las mem- chistas brotaban desde abajo. El compromiso con su propia organización hacía a las memchistas conscientes de su inexperiencia orgánica y de que la falta de educación las perjudicaba. Las dirigentes provinciales del memch reconocían que aprender a leer y a escribir era esencial si querían comuni- carse efectivamente entre ellas, con la dirección nacional, las autoridades locales o con un público más amplio. ¿Cómo podían trabajar en el comité local de control de precios si no podían leer la lista de los precios impuestos por el gobierno? ¿Cómo podían escribir un cartel para citar a una reunión o tomar notas durante sus reuniones? La secretaria del memch de Valdivia, por ejemplo, le rogó a Caffarena que apoyara sus esfuerzos por establecer una escuela nocturna para adultos: «porque en nuestra organización, la ma- yoría de nuestras compañeras son analfabetas. Esto es una razón simple que usted comprenderá: queremos organizarnos y poder honrar el compromiso de sostener una institución como el memch» 499 . 498 «Palabras de la compañera Eusebia Torres», septiembre 1947. apec A2 N3. 499 Carta de Mercedes Gutiérrez a Caffarena, Valdivia, 16 de junio 1939.
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