MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
177 que los comités del memch renunciaran a la movilización independiente o a manifestaciones. En Los Ángeles, por ejemplo, mantuvo la presión sobre el comisariato organizando manifestaciones femeninas que capta- ron la atención del alcalde, quien llamó a una asamblea de la ciudad para discutir los problemas 432 . Los comités del memch formaban una parte importante de las bases del movimiento de consumidores. La politización de las responsabilidades familiares ayudó a las memchistas a desarrollar ciertas expectativas de un gobierno democrático que supuestamente defendería los intereses del pueblo chileno. Sabían cómo presionar a las agencias estatales para que se responsabilizaran del cumplimiento de sus labores, y manifestaban su descontento abiertamente si los funcionarios no cumplían con sus debe- res. Sin embargo, la politización del consumo se apoyó sobre tierras mo- vedizas. Las activistas del memch señalaban con frecuencia que estaban contribuyendo al proyecto de un Chile democrático con ciudadanos sanos. Pero el discurso paralelo que presentaba su acción como consecuencia de sus responsabilidades familiares, como una respuesta de su corazón maternal, devolvía el activismo femenino al campo apolítico y facilitaba a los miembros varones de los sindicatos y partidos políticos reclamar el liderazgo del movimiento. También se hizo evidente una similar despolitización en las campañas de los comités provinciales del memch en contra del alcoholismo. A fines de los años treinta, el alcoholismo era considerado por la mayor parte de los sectores políticos, incluyendo la izquierda, como el mayor culpable de la miseria de la clase obrera chilena 433 . Tratando de contrarrestar el argumento moralista, la dirección del memch de Santiago señaló en La Mujer Nueva que no era la bancarrota moral de la clase obrera la culpable de la pobreza de su clase. Los bajos precios del alcohol (comparados con los exorbitantes precios de los alimentos y otras bebidas) y los salarios miserables que no cubrían el costo oficial de subsistencia de una sola persona contribuían al problema 434 . Estos intentos por determinar la complejidad del problema no impidieron a los comités provinciales asumir el tema enérgicamente y en 432 Carta de Carmela de Cornejo a Caffarena, Los Ángeles, 26 de diciembre 1937. 433 Un buen ejemplo de la gran preocupación de la élite de izquierda por los vicios populares se puede ver en Allende G., Realidad médico-social , 95-104, 115-23. También la ctch organizó campañas contra el alcoholismo, las apuestas y el juego. 434 La Mujer Nueva 4 (febrero 1936), 3; La Mujer Nueva 10 (octubre 1936), 1,3.
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