MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

14 el memch, como organización, las ayudó a desarrollarse y abordarlos. En conjunto y en todos los frentes, obreras, profesionales e intelectuales lucharon por mejores condiciones laborales, igual salario por el mismo trabajo, precios más bajos al consumidor, educación sexual en la escuela, aborto legal y, sobre todo, capacitación. Las dirigentes proponían que las afiliadas mejor preparadas brindaran a las mujeres obreras y dueñas de casa los conocimientos necesarios para verse a sí mismas con más posibilidades de intervenir en público. Seña- laban que la participación en la organización era una experiencia educa- cional y un desafío en sí misma. Implementaron cursos de alfabetización, crearon escuelas nocturnas, dieron charlas y conferencias, publicaron el periódico La Mujer Nueva , todo en pro de la instrucción y capacitación de sus afiliadas. Las mujeres necesitaban más conocimiento acerca de su propia situa- ción y las estructuras de poder que las coartaban. Con ese propósito, el memch combinó el mensaje feminista de igualdad entre los sexos con la preocupación por las condiciones sociales de la clase obrera. Caffarena consideraba que el estado psicológico del promedio de las mujeres chile- nas merecía esta posición ecléctica y flexible. La organización era diversa en cuanto a sus afiliadas, y la dirección no ponía muchos esfuerzos en homogenizar la ideología feminista que presentaba al público. Al momento de su disolución, después de dieciocho años de intenso activismo, el memch ya había vivido tiempos de auge con importantes logros, comités y grandes movilizaciones en prácticamente todo el país; otros, amargos, como su retiro de la fechif y el comienzo de su disolu- ción, cuando a fines de 1948 la mayoría de los comités había cesado su funcionamiento. El memch había sufrido un golpe importante dada su abierta posi- ción política, cuando sus adherentes y la organización misma cayeron víctimas de la represión de González Videla a militantes de izquierda, principalmente comunistas, a raíz de la Ley de Defensa Permanente de la Democracia, conocida como Ley Maldita, promulgada en septiembre de 1948. En 1949, las mujeres lograron sus derechos políticos plenos después de décadas de movilización, en las cuales fue de gran importancia la cons- tante e influyente presión del memch. A partir de los años cincuenta,

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