Matronería neonatal

Vínculo y apego 436 Vínculo y apego AUTORAS: JOSSELYN FABIOLA GONZÁLEZ GÓMEZ Y JULIE CAROLINA LAGOS RIVERA Definición El vínculo y el apego en el periodo neonatal corresponden a procesos relacionales tempranos establecidos entre el recién nacido y sus figuras cuidadoras principales. Se caracterizan por interacciones afectivas, sensoriales y conductuales que favorecen la seguridad, la regulación fisiológica y el desarrollo integral. El vínculo se inicia desde la gestación y el nacimiento mediante el contacto físico, visual y auditivo. Por su parte, el apego se consolida progresivamente a través de respuestas sensibles y consistentes del cuidador frente a las necesidades del neonato. Durante las primeras etapas de vida, la calidad de estas interacciones se asocia a mejores resultados en el neurodesarrollo, la adaptación metabólica y el éxito de la lactancia, constituyendo el eje central del modelo de atención neonatal centrado en la familia y el neurodesarrollo. Fisiología El establecimiento del vínculo temprano se sustenta en mecanismos neurobiológicos y hormonales que se activan de forma sinérgica durante el periodo perinatal. En el recién nacido, el contacto piel con piel inmediato estimula sistemas sensoriales inmaduros, pero altamente plásticos, favoreciendo la regulación del sistema nervioso autónomo. Las ventajas de este contacto directo son múltiples: optimiza la termorregulación mediante la sincronía térmica con el cuidador, estabiliza la frecuencia cardiaca y respiratoria, modula la respuesta al estrés metabólico y facilita la colonización temprana por el microbioma materno. Además, promueve la organización motora necesaria para el inicio precoz de la lactancia. En la díada, el contacto temprano promueve la liberación endógena de oxitocina y prolactina, hormonas directamente implicadas en la consolidación de conductas de proximidad, sensibilidad y respuesta empática. La oxitocina induce un estado de calma y bienestar, mientras que la disminución sistémica del cortisol reduce la reactividad al estrés. Este entorno neuroendocrino favorece interacciones positivas y repetidas, estableciendo la base biológica fundamental para la consolidación de un apego seguro. Por el contrario, cuando este proceso vincular se ve interrumpido por separaciones de rutina o procedimientos invasivos sin medidas de contención, se produce una activación sostenida del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal. En el neonato, esta desregulación endocrina se asocia a inestabilidad fisiológica, alteración de los patrones de sueño, aumento del gasto energético y dificultades en la alimentación. Por consiguiente, la atención neonatal basada en la evidencia científica prioriza intervenciones orientadas a mitigar la separación y promover la integración activa de la familia en el proceso terapéutico.

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