Matronería neonatal
Seguridad en la asistencia neonatal 404 Seguridad en la asistencia neonatal AUTORA: NICOLE PASTÉN VIGOUROUX Definición La seguridad del neonato implica un conjunto de acciones diseñadas para evitar daños evitables durante la atención, tomando en cuenta la vulnerabilidad biológica del recién nacido y su dependencia del equipo de salud y familia. Estas medidas buscan reducir riesgos frecuentes como infecciones asociadas a la atención, errores de medicación, fallas en la identificación, complicaciones derivadas del uso de dispositivos médicos, lesiones por presión, alteración de la termorregulación y problemas relacionados con la comunicación clínica. En este contexto, la seguridad del recién nacido se entiende como un principio transversal que orienta el cuidado diario, las decisiones clínicas y la cultura de seguridad del equipo. Los objetivos de la seguridad del neonato son anticipar riesgos y reducir las variaciones que comprometan la estandarización de la atención, asegurando una atención continua y de calidad, centrada en el bienestar del neonato y su familia. Fisiología La vulnerabilidad del recién nacido se debe a un conjunto de características fisiológicas que lo diferencian de otros grupos etarios y que afectan de forma directa la seguridad de su atención. La piel es delgada, con un estrato córneo más fino, lo que hace que la función de barrera sea menos eficiente, sobre todo en prematuros, con una alta permeabilidad, lo que favorece la pérdida de calor y agua, lo que aumenta el riesgo de lesiones y favorece la penetración de microorganismos. En prematuros, estas mismas condiciones se intensifican, por lo que un cuidado inadecuado de la piel puede generar daño significativo en poco tiempo. El sistema inmunológico también está en desarrollo. La producción de anticuerpos es limitada, las respuestas inflamatorias son menos eficientes y la función de neutrófilos y macrófagos es evidentemente inmadura. Cualquier manipulación, procedimiento invasivo o falla en las medidas de higiene y asepsia, puede convertirse en un foco de infección clínicamente relevante, por lo que las infecciones asociadas con la atención continúan siendo uno de los riesgos más frecuentes en las unidades neonatales. La fisiología del metabolismo hepático y renal contribuye a un perfil de riesgo particular. La depuración de los fármacos es más lenta y la distribución tisular de los mismos depende en gran medida del agua corporal total, de tal forma que variaciones en dosis, dilución o velocidad de infusión pueden alterar la respuesta a la terapia, lo que exige precisión en el cálculo, doble verificación y seguimiento cercano de sus efectos.
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