Matronería neonatal

MATRONERÍA NEONATAL 397 la percepción social, la regulación emocional y la interpretación de señales del bebé. Asimismo, se producen ajustes en sistemas relacionados con la motivación, la recompensa, la selectividad social y la respuesta al estrés. Estos cambios tienen como propósito favorecer conductas de protección y cuidado, optimizando la capacidad de la madre para reconocer y responder a las necesidades del recién nacido. Sin embargo, este proceso también incrementa la sensibilidad emocional, lo que puede aumentar la vulnerabilidad a la aparición de trastornos psicopatológicos, como la ansiedad o la depresión perinatal. Al mismo tiempo, durante el embarazo ocurre la programación fetal, proceso mediante el cual las principales estructuras cerebrales se forman y organizan en respuesta a la interacción entre los sistemas materno‐fetales y el entorno. La mayor parte de la diferenciación ocurre en la vida prenatal, y las variaciones emocionales de la madre pueden influir en la calidad de estas conexiones neuronales. Cuando existe estrés emocional, ansiedad o estados afectivos intensos, pueden verse afectadas áreas como la neocorteza, el lóbulo frontal, el hipocampo y la amígdala, con repercusiones potenciales en el aprendizaje, la conducta y la salud mental futura del niño o niña. Además, las primeras experiencias posteriores al nacimiento contribuyen a consolidar la arquitectura cerebral, generando bases sólidas o más frágiles para el desarrollo posterior. En conjunto, la matrescencia, la neuroplasticidad, los cambios hormonales y la programación fetal conforman un proceso interrelacionado que explica por qué el periodo perinatal es una etapa de profunda adaptación y de alta sensibilidad emocional, que requiere acompañamiento profesional oportuno. Figura 52. Fisiología de la salud mental perinatal. Autoría propia.

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