Matronería neonatal
Estrategias de comunicación con familias en situación de crisis o incertidumbre diagnóstica 282 Estrategias de comunicación con familias en situación de crisis o incertidumbre diagnóstica AUTORA: LINA GONZÁLEZ ZAVALA Definición La comunicación con las familias en situación de crisis o incertidumbre diagnóstica corresponde al proceso en que el profesional matrón/a entrega información clara, veraz y comprensible, pero a la vez sosteniendo emocionalmente a la familia, sobre todo cuando no existe una certeza en la evolución o pronostico del recién nacido. La incertidumbre respecto a la salud del neonato puede provenir de eventos agudos intraparto, patologías de evolución variable, exámenes o incluso cambios clínicos propios del periodo neonatal, sin embargo, la respuesta emocional de la familia no necesariamente será proporcional a la gravedad biomédica de la condición del niño/a, por lo que incluso condiciones transitorias leves pueden generar angustia y temor intenso en la familia. Es aquí donde la labor profesional consiste en acompañar, contener y orientar, adecuando la comunicación al estado emocional y necesidades de la familia, favoreciendo la comprensión, decisiones informadas y una relación terapéutica basada en la confianza, superando el modelo paternalista. Fisiología Las situaciones de crisis o de incertidumbre diagnóstica generan una serie de reacciones fisiológicas que influyen directamente en cómo las familias escuchan y retienen la información. Cuando un evento se percibe como amenaza, por ejemplo, una complicación inesperada o espera de resultado de exámenes, el cuerpo responde de inmediato activando el eje Hipotálamo-Hipófisis-Adrenal y el sistema simpático, liberando cortisol y adrenalina. Esto prepara al organismo para responder, pero también se manifiesta como taquicardia, tensión muscular, respiración rápida, hipervigilancia, sensación de opresión y necesidad de “huir” o evitar lo que ocurre. En el periodo perinatal, donde se espera un momento positivo, esta descarga puede teñir la experiencia con miedo, preocupación y agotamiento emocional. En paralelo, el estrés intenso reduce el funcionamiento de la corteza prefrontal, clave para comprender explicaciones complejas, organizar ideas y tomar decisiones. Por eso, en shock o incertidumbre es frecuente que las familias olviden indicaciones, pidan reiteración, se contradigan o parezcan desconectadas. No es falta de interés, es una respuesta neurofisiológica. La amígdala, además de detectar amenazas, modula la intensidad de las respuestas emocionales y prioriza el procesamiento de señales de peligro. Ante incertidumbre sostenida (diagnóstico incierto, evolución variable), puede sobreactivarse y mantener un estado de alerta prolongado, amplificando miedo, irritabilidad, llanto, bloqueo o aparente disociación. Estas reacciones pueden aparecer tanto en cuadros graves como en condiciones transitorias si la familia no logra comprender lo que ocurre; la percepción de riesgo depende también de experiencias
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