Matronería neonatal
Asistencia en alojamiento conjunto 156 Asistencia en alojamiento conjunto AUTORA: MARCELA GOLDSACK ULLOA Definición El alojamiento conjunto es una práctica clínica en la cual la madre después del parto permanece junto a su recién nacido en la misma habitación durante las veinticuatro horas del día. Esta práctica se inicia al momento del nacimiento con el contacto piel a piel, se mantiene durante toda la hospitalización del binomio y se extiende al hogar. El contacto físico continuo e ininterrumpido entre la madre y su hijo promueve la adaptación a la vida extrauterina, facilita la lactancia a libre demanda, fortalece el inicio de un vínculo afectivo seguro, y reduce la ansiedad materna, Además, la incorporación activa del padre o acompañante significativo a este espacio brinda contención a la madre y fomenta el desarrollo socioemocional del recién nacido desde su nacimiento, consolidando un entorno protector para que la familia asuma y se adapte a sus nuevos roles parentales antes del alta hospitalaria. Fisiología El nacimiento marca el inicio de una nueva etapa para la madre y la familia y un proceso de transición hacia la vida extrauterina para el recién nacido que se favorecen al no separar físicamente a la madre y su hijo después del parto. Esta proximidad física ininterrumpida permite el contacto estrecho y la interacción sensorial entre la madre y el recién nacido lo que desencadena una serie de respuestas fisiológicas y neuroendocrinas fundamentales para ambos En la madre, la interacción visual, táctil y olfativa con su hijo(a) recién nacido, estimula directamente el hipotálamo y la glándula pituitaria desencadenando la secreción de oxitocina y prolactina. Mientras la prolactina asegura la síntesis de la leche, la oxitocina actúa sobre la eyección ésta y ejerce un efecto relajante que reduce los niveles de cortisol y estrés. Esto influye en el vínculo afectivo despertando en la madre la sensibilidad para responder a las necesidades de su hijo(a). En el caso particular de las madres primíparas, quienes pueden experimentar mayor cansancio y sensación de inseguridad ante la maternidad, la cercanía física con su hijo(a) resulta fundamental para su autoconfianza y empoderamiento en el cuidado de su recien nacido. Por parte del recién nacido, la cercanía corporal y el contacto piel a piel le otorga seguridad emocional, estabiliza su frecuencia cardíaca y su temperatura corporal de manera más eficiente que una fuente de calor externa y optimiza los niveles de glucosa en sangre. Además, disminuye el llanto y el estrés fisiológico lo que permite al recién nacido conservar energía y facilitar ciclos de sueño más profundos. Por el contrario, la separación física de su madre conlleva un aumento de las hormonas del estrés, lo que puede provocar estados de hipervigilancia que a menudo derivan en llanto prolongado que puede generar respuestas de disociación e interferir con la maduración cerebral.
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