El Húsar de la muerte. Cien años de historia rescatados fotograma a fotograma
9 PEDRO SIENNA (1893-1972) Nacido en la provincia de San Fernando el 13 de mayo de 1893, dos años antes de la apari- ción del cinematógrafo, la trayectoria artística de Pedro Sienna, cuyo nombre real era Pedro Pérez Cordero, comenzó a una edad tem- prana. Primero fue el teatro, escenario en el que debutó frente a un público compuesto por religiosas cuando tenía apenas siete años. Fue por esos mismos años que el cine entró en su vida: en el Cerro Santa Lucía, frente a un toldo, presenció una serie de producciones extranje- ras. En el libro Obras completas de Pedro Sienna (2011) se reproduce la primera impre- sión que tuvo Sienna frente a estas imágenes en movimiento: Recuerdo perfectamente que primero pasaron unas vistas de ciudades francesas. Escenas urba- nas sin relación entre sí, donde se observaban coches tirados por caballos al trote, que cruzaban amplios bulevares; transeúntes muy apresurados que, a veces, saludaban al espectador, rién- dose mucho y sacándose el sombrero. Fuentes con altos chorros de agua y cosas por el estilo. Un caballero muy elegante, con flor en el ojal, poseedor de una potente voz, colocado al margen de la enorme sábana que servía de pantalla, gritaba explicando los panoramas con acento ex- tranjero y por medio de una gran corneta de cartón: '¡París!', '¡El bosque de Bolonia!'… luego siguió una serie de paisajes marineros. Playas desiertas con roqueríos azotados por las olas. Montañas de espuma. Y puertos con barcos que partían o atracaban en los muelles. Y mucha gente que agitaba manos y pañuelos… y el caballero gritaba: '¡El puerto de Marsella!'. Después de un entreacto siguen dos o tres cintas cortas, de argumento. Lo que me hizo mayor impresión fue Guillermo Tell . Especialmente cuando al chico, que era más o menos de mi edad, le dispara- ron la flecha que atravesó la manzana puesta sobre su cabeza (Sienna et al ., 2011, p. 27). Su vocación artística no tardó en manifestarse. Quiso estudiar Bellas Artes, pero su padre, un estricto excombatiente de la Guerra del Pacífico, deseaba que su hijo fuera ingeniero hidráulico. Sienna tomó sus cosas y abandonó el hogar. En Talca se dedicó a trabajar como I LUSTRACIÓN 1. P EDRO S IENNA , INAUGURACIÓN S ALA C INETECA (1963)
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