Agresiones sexuales. Reflexiones acerca de las intervenciones psicológicas y sociales

96 Agresiones Sexuales. Volumen VIII . Elías Escaff Silva, María Isabel Salinas Chaud, Paula Flores Zúñiga y Carolina de la Fons Díaz izquierda y progresistas, centrados en la desconfianza, en el apa- rato punitivo del Estado, el no juzgamiento, la forma de presun- ción de inocencia y el ceñirse al principio de culpabilidad, entre otros ampliamente implicados en las diversas vulneraciones so- ciales por parte de las dictaduras cívico militares en la región. Estos discursos políticos han supuesto un mayor foco por parte de los gobiernos en tratar a esta población para reducir su reincidencia delictiva (Marshall, 2020; SENAME, 2019), tal como se gráfica en las políticas públicas de reinserción y/o rehabilitación social y laboral de los gobiernos de la Nueva Mayoría (Ministerio del Interior y Seguridad Pública, 2014; Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, 2018) y Chile Vamos (Ministerio del Interior y Seguridad Pública, 2010), principalmente orientadas a la inversión en seguridad pública. Todas ellas se orientan a la persecución penal e intervención terapéutica del perpetrador sexual, de manera tal que pague por sus actos vejatorios y/o violentos, además de rehabilitarle y reinsertarle social y laboralmente. En este punto es donde se encuentran significativas paradojas, pues la mayoría de los perpetradores sexuales no han estado habilitados para establecer relaciones sexoafectivas horizontales y en general mantienen un funcionamiento social y laboral adecuado (Bonino, 2005a; SERNAM, s.f.). A pesar de tales formulaciones, las propuestas han sido reforzadas por la especial preocupación y miedo de la población general, dada las implicancias sociales vinculadas a las potenciales victimizaciones, además de la significativa carga económica para las sobrevivientes y la sociedad (Marshall, 2020; Rodríguez y Tobar, 2011; Schmeisser, 2019). Bastante controversia existe sobre la efectividad de las intervenciones en perpetradores sexuales, valoraciones que distan considerablemente de los estudios en la materia. Aquí los mitos sobre su irrecuperabilidad, locura o, aún más conocida, psicopatía, han conllevado un sesgo estigmatizante como expresión de repudio o repulsión a semejante violencia, devaluando a los transgresores sexuales como persona,sin diferenciarles de sus conductas agresivas y/o violentas. Tales sesgos han conllevado una construcción de políticas públicas en diversos territorios alrededor del mundo que no han

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