Agresiones sexuales. Reflexiones acerca de las intervenciones psicológicas y sociales

271 Victimización Secundaria en la Denuncia de Delitos Sexuales: Una Revisión Narrativa Génesis Espinoza Arenas, Javiera Sanhueza Miranda, Javiera Torres Zapata, Mariana Viollo Hernández. la situación, para encontrarse, luego de aquello, a las acusaciones e incredulidad de un sistema que cuestiona su credibilidad. En concordancia con lo anterior, Mansilla (2018) menciona que es en el mismo proceso de denuncia que algunas víctimas advierten incomprensión y se sienten juzgadas por parte de los mismos poli- cías, puesto que les generaban la impresión de no estar creyendo su testimonio. La falta de información resulta particularmente relevante, pues “muchas veces ocurre que a las víctimas no se les informa respecto de derechos y procesos” (López, 2015, p. 88); más bien, señalaron que se les indicaba lo que debían hacer y firmar, sin recibir información al respecto. Por otro lado, esta ignorancia de las víctimas respecto de sus derechos y deberes es esperada y natu- ralizada por el sistema procesal. Respecto a la falta de privacidad, se comprende su gravedad al recordar que la violencia sexual re- presenta una transgresión en diferentes dimensiones para las víc- timas; en ese sentido, la falta de privacidad puede encontrarse en instancias como en la toma de declaración, ya que, si la privacidad no se encuentra resguardada, es posible escuchar otras declara- ciones e incluso verse expuesta a las declaraciones del agresor, aunque las salas de espera sean separadas (López, 2015). Los prejuicios sobre la victimización se relacionan con lo se- ñalado en el ámbito de la culpabilización, al atribuir las causas de la agresión sexual a la persona agredida (por su género, vestimen- ta) o a elementos situacionales, como los riesgos del entorno o las personas que la acompañaban, lo cual es otro reflejo de la cultura patriarcal que atraviesa las instituciones, incluso las especializadas como la Agencia Especial de Delitos Sexuales (López, 2015). Los prejuicios también pueden entenderse como las expectativas que se tienen de una persona que ha sido víctima de violencia sexual y de cómo debiera comportarse, es decir, lo que sería una “buena víctima”: “que estén en crisis, con llanto, se espera mirar constan- temente una condición de vulnerabilidad y si salen de esa condi- ción ‘esperada’, se cuestiona su palabra” (López, 2015, p. 84), a pesar de que la evidencia muestra que, si bien los síntomas pue- den ser similares en ciertos casos, no se debe esperar que todas las personas actúen de la misma manera, y realizar cuestionamientos

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