Agresiones sexuales. Reflexiones acerca de las intervenciones psicológicas y sociales
178 Agresiones Sexuales. Volumen VIII . Elías Escaff Silva, María Isabel Salinas Chaud, Paula Flores Zúñiga y Carolina de la Fons Díaz res que han sido víctimas de violencia, Peña et al. (2020) sostienen que los medios proyectan una imagen victimizada de ellas, aso- ciándolas a situaciones de debilidad, vulnerabilidad o crímenes. En los resultados del análisis de estos autores, se encuentra que la mayoría de las etiquetas que se relacionan con el feminismo y sus reivindicaciones, ofrecen una imagen victimizada de las muje- res, mientras que en menor medida estas etiquetas son positivas o neutras. De esta manera, las mujeres son noticia fundamental- mente como un sujeto negativo ya sea física, sexual, psicológica, política o jurídicamente (De los Ríos y Martínez, 1999 como se citó en Peña et al., 2020). Una imagen recurrente en las noticias sobre violencia es aquella donde la mujer aparece cumpliendo un rol de “buena víctima”, en tanto que las historias sobre víctimas funcionan y la lástima es un elemento que “vende” cuando se trata de medios audiovisuales (Villegas, 2015). Como contraparte de lo anterior, otra representación que se construye a través de las noticias por parte de los medios de comu- nicación es el refuerzo de estereotipos y prejuicios que convierten a las mujeres en objetos de violencia y uso comercial, despersona- lizándolas y quitándoles la posibilidad de ejercer sus derechos de forma plena. Sin embargo, esto se vincula directamente con no- ciones que son resultado de patrones culturales patriarcales que se reproducen en otras instituciones, como la escuela, la religión y la familia y que culpabilizan a las mujeres (Villegas, 2015). En relación con esta culpabilización de la mujer, según la investigación de Sutherland et al. (2019) un 15% de informes de los medios sobre incidentes de violencia contra la mujer hacían alusión al comportamiento de las mujeres en cuanto a estado de ebriedad, si estaba coqueteando o había decidido estar con el per- petrador en su casa, si estaba sola de noche o si no había repor- tado incidentes de violencia anteriores. En la misma proporción de informes se minimizó la culpa del agresor, describiendo que la violencia se motivó por amor, celos, pasión, venganza o el uso de sustancias. Ahora, en el caso de víctimas de feminicidio, se mencionan factores desencadenantes como la pobreza, irracionalidad y pa-
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