Agresiones sexuales. Reflexiones acerca de las intervenciones psicológicas y sociales

174 Agresiones Sexuales. Volumen VIII . Elías Escaff Silva, María Isabel Salinas Chaud, Paula Flores Zúñiga y Carolina de la Fons Díaz establecer y difundir las estructuras simbólicas, que atribuyen y fi- jan los roles de hombres y mujeres” (pp. 187−188). Por otro lado, las autoras identifican que el tratamiento de las noticias “expresan el control social, que se ejerce cuando las mujeres se contraponen al imaginario colectivo sobre el género femenino en la sociedad patriarcal” (p. 194). La misoginia se evidencia cuando los medios de comunica- ción intentan descubrir información sobre qué hicieron las muje- res “para terminar agredida, desaparecida, violada o asesinada, y no en por qué un hombre puede asesinar a una mujer, o por qué las instituciones aún no son capaces de prevenir, sancionar y con- tribuir a erradicar la violencia” (Red Chilena contra la violencia hacia la Mujer, 2019, p. 23). Expresiones como ‘crimen pasional’, información sobre uso de drogas o alcohol, resulta dañino y estig- matizador. Es fundamental abordar el fenómeno como un asunto que no es privado, sino social y político (Alberti et al., 2010). A partir de lo anterior surge la preocupación por el fenó- meno de la victimización secundaria, la cual ocurre cuando una persona víctima de alguna situación en general violenta, es so- metida a situaciones que evocan el dolor y las sensaciones de la experiencia original, y puede ser gatillada debido a una respuesta inadecuada del sistema penal o del medio social (Salinas, 2006). Según el CNT (2012) “la literatura identifica a los medios como la principal causa de victimización secundaria producto de la in- sensibilidad con que los periodistas recogen la información y la forma como se exhibe posteriormente” (pp. 7−8). Pero la victimización secundaria en mujeres víctimas de vio- lencia también se acrecienta debido a cuestiones como los proce- sos de estereotipación a los que son reducidas las informaciones sobre violencia de género (Soriano, 2004). Esto refiere principal- mente a que, en los medios de comunicación, la mayoría de los casos exhibidos corresponde a mujeres de menores ingresos eco- nómicos, pocos recursos y escasa movilidad social, mientras que al agresor se le atribuyen enfermedades o desequilibrios psicológi- co, por lo tanto se comienza a construir un perfil de cada una de las partes, donde priman las preconcepciones. Aquello abre paso a que los hechos violentos a los que muchas mujeres se enfren-

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