Manejo sostenible de plagas del cerezo en Chile
Serie Ciencias Agronómicas Nº 39 96 hasta 3 cm de largo, se observan desde mediados de noviembre a enero, en la zona central y centro sur, y hasta marzo en la zona sur. Luego de la cópula, desde fines de primavera, las hembras se aferran, firmemente, con sus patas, a ramillas lignificadas de hasta 25 mm de diámetro, donde insertan su poderoso ovipositor, para poner varios grupos de huevos, de alrededor de 10-20 cada uno. Ello deja una serie alineada de lesiones superficiales, con aspecto astillado, lo que reduce el crecimiento, e, incluso, causa muerte de ramillas, lo que afecta severamente la formación en plantaciones nuevas, pero, usualmente, no representa un problema en árboles adultos. Los huevos son fusiformes, dispuestos contiguos entre sí e inclinados respecto del eje horizontal de la ramilla, de aspecto inicialmente blanco perlado y, finalmente, con tonalidades rojizas, al completarse el desarrollo embrionario (Figura 40). Figura 40. Chicharra grande común; hembra oviponiendo en rama (A); lesiones astilladas inmediatamente posovipostura (B); sarmiento cortado longitudinalmente con ovipostura con huevos de tonos blancos, anaranjados y rojizos (embrionados) pre-eclosión (C), y lesiones astilladas poseclosión y emergencia de ninfas (D). Luego de la eclosión, las ninfas caen al suelo y pueden desplazarse y profundizar en el perfil hasta encontrar raicillas, de las que se alimentan introduciendo en ellas su estilete, lo que, incluso, puede secarlas, debilitando a la planta y, en casos excepcionales, causando su muerte. No se conoce el tiempo de desarrollo que requiere esta
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