Manejo sostenible de plagas del cerezo en Chile

Serie Ciencias Agronómicas Nº 39 94 los huevos bajo la epidermis de la lámina de las hojas gracias a su ovipositor serrado, lo que deja una leve protuberancia circular, que permite advertir su presencia. El estado de larva presenta 5 a 6 estadios; es limaciforme, con el extremo anterior más ancho que el resto del cuerpo, y cabeza pequeña bajo el protórax, cubierta con una secreción mucosa protectora, verde oliva en los estadios más avanzados, con 7 pares de patas falsas (Figura 38). Figura 38. Chape del cerezo: detalle del huevo expuesto al remover la epidermis de la hoja en que fue inserto (A); larva de primer estadio sin secreción mucosa, junto a un huevo no eclosado (B); larva de último estadio, cubierta por secreción mucosa, con detalle del esqueletizado causado en la lámina (C), y adulto (D, foto gentileza de Rodrigo Ojeda R. U. de Aysén). El consumo de la epidermis superior y mesófilo, pero no la nervadura de la hoja ni otras estructuras del árbol, le confieren un aspecto esqueletizado al daño, característico en casos de ataques severos (parece follaje quemado) (Figura 39), pudiendo llegar a afectar toda la copa, lo que reduce la capacidad fotosintética e, indirectamente, el calibre de la fruta y el vigor del árbol, pero sin matarlo. Luego que la larva alcanza el último estadio, se deja caer al suelo, construye un geoico de alrededor de 6 mm de largo y 2,5

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