Manejo sostenible de plagas del cerezo en Chile

Serie Ciencias Agronómicas Nº 39 52 Durante las mudas (de NI a NII), el individuo pierde las patas y antenas y, por tanto, permanece en ese sitio el resto de su vida, pero continúa alimentándose. En las hembras, luego de la segunda muda, el individuo alcanza el estado adulto; en el caso de los machos, luego de la NII, hay otros dos estadios juveniles (prepupa y pupa) y, por lo tanto, dos mudas adicionales antes de emerger los adultos (Figura 14). Figura 14. Machos de ESJ : prepupa (A) y pupa (B), ambas con escudo removido; adulto emergido (C). El escudo de la escama no está adherido al cuerpo y, al levantarlo, el individuo permanece fijado al sustrato. Las hembras adultas miden 1,5 a 2 mm, y sus escudos 2 a 3 mm; a veces, muchos se acumulan en algunas plantas, en las sucesivas generaciones y temporadas, formando una costra en ramas y troncos, bajo la cual pueden desarrollarse nuevos individuos congéneres, que quedan protegidos. El cuerpo y el escudo de la mayoría de las escamas son de forma circular, aunque algunas especies son más alargadas; bajo el cuerpo, hay una delgada capa, o velo, que la separa del sustrato. La cabeza y el tórax están fusionados y el abdomen presenta segmentos, terminando en un extremo aguzado (pigidio), que no tiene segmentación evidente. El estilete es ventral y surge desde el primer tercio del tórax, a la altura del primer par de patas. Las escamas presentan dimorfismo sexual; las hembras adultas son más grandes que los machos, pero se parecen, en forma, a las ninfas, y tienen similar aspecto al de las formas juveniles, por lo que se denominan neoténicas. Los machos adultos son más pequeños (alrededor de 1 mm de largo); tienen aspecto frágil, similar a un pequeño mosquito, con destacadas antenas filiformes y patas; ojos dorsales, de tonalidad más oscura, y sin aparato bucal funcional (no se alimentan); son de color desde pardo oscuro a anaranjado

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