Manejo sostenible de plagas del cerezo en Chile
Serie Ciencias Agronómicas Nº 39 42 La mayoría de estos ácaros son cosmopolitas, salvo la FARV que es una especie nativa, con carácter cuarentenario, por lo que su detección en las inspecciones fitosanitarias, en fruta chilena de exportación, constituye una causal de rechazo frecuente para los mercados de destino (ver Cuadro 2). El ciclo de desarrollo de los ácaros (Figura 7), se completa en 12 a 40 días, dependiendo de la especie y condiciones ambientales (principalmente temperatura), con varias generaciones traslapadas durante la temporada. Los huevos son esféricos y ligeramente achatados u ovalados, con o sin presencia de setas, de color blanco o rojo, puestos sobre hojas, madera y, excepcionalmente, en infestaciones severas, en frutos. La eclosión origina un individuo, ninfa I, que tiene solo 3 pares de patas (de desplazamiento lento), muy diferente del adulto (que tiene 4 pares), por lo cual también es llamado larva, el cual comienza a alimentarse inmediatamente; puede ser de color hialino o anaranjada pálido, de 1/3 a 2/5 del tamaño del adulto. Poco antes de cada muda, todos los estadios ninfales se mantienen inmóviles (fase denominada crisálida), sin alimentarse. Luego de la primera muda ninfal, se origina la protoninfa, con 4 pares de patas (por lo tanto, con mayor capacidad de desplazamiento), las cuales conserva el resto de su vida. A continuación, ocurre una segunda muda y se origina la deutoninfa (con setas). Previo a la última muda, las deutoninfas hembras secretan feromonas sexuales que atraen a los machos, que se mantienen contiguos, y así pueden aparearse tan pronto ellas emergen de la última crisálida (tercera muda), lo que a veces causa la presencia de varios individuos a su alrededor, que compiten por copular. Una hembra puede copular en varias oportunidades con diferentes machos. Posteriormente, la hembra comienza la ovipostura, que se concentra principalmente en las primeras dos semanas de vida.
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