Manejo sostenible de plagas del cerezo en Chile
Serie Ciencias Agronómicas Nº 39 28 térmico superior (UTS) y bajo el inferior (UTI), dependiendo del estado de desarrollo, especie y exposición, causan inicialmente estrés y luego mortalidad. Otros factores abióticos, como la baja humedad relativa, causa deshidratación y muerte, especialmente en especies de tamaño pequeño e integumento frágil (blando). Asimismo, precipitaciones intensas y viento remueven juveniles de thrips, ninfas móviles y machos adultos de escamas, y ácaros desde el follaje, los que no podrán recolonizar el sustrato y morirán. Así, los factores abióticos son los más importantes en la regulación de las poblaciones de insectos y ácaros. Respecto de los agentes bióticos, estos pueden ser depredadores (cazadores que matan a sus presas), parasitoides o entomopatógenos (microorganismo, hongo, nematodo, etc., que causa enfermedad y muerte de insectos y ácaros). Los parasitoides tienden a ser especialistas, es decir parasitan a una o pocas especies de una misma familia, mientras que los depredadores pueden ser más generalistas (actúan sobre distintas familias, ordenes e, incluso, clases, como coccinélidos que consumen ácaros, escamas, pulgones, etc.). En cerezos destaca el ácaro depredador Neoseiulus californicus (Phytoseiidae), especialista sobre huevos, juveniles y adultos de ácaros fitófagos (tetraníquidos y eriófidos, estos últimos pertenecientes a la familia Eriophyidae, que se caracterizan por tamaño pequeño, 0.15-0.25 mm, cuerpo segmentado y fusiforme, con sólo dos pares de patas), aunque en condiciones extremas de ausencia de presas se alimenta de polen y ninfas de thrips, entre otros. También se encuentra otro ácaro con este hábito, Agistemus longisetus (Stigmaeidae), y un coccinélido (familia de las “chinitas”), Parastethorus histrio , cazador de escamas y ácaros (Figura 2). El aprovechamiento de estos antagonistas, presentes en forma espontánea, sin intervención humana en los huertos (o su entorno), se denomina control natural, y requiere del uso de plaguicidas selectivos y la provisión de refugios y alimento, por ejemplo, el establecimiento de cubiertas vegetales, para preservarlos en los períodos de ausencia de presas en el huerto. Por otra parte, el control biológico (o microbiológico cuando se trata de microorganismos benéficos) es una alternativa de manejo que se basa en la crianza (o cultivo) y liberación de enemigos naturales, realizada por el ser humano con el propósito de reducir la incidencia de plagas en el cultivo, lo que requiere seguimiento y evaluación de los resultados. Ejemplos específicos se discutirán al tratar algunas
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