Narrativas de vida de personas de las disidencias sexogenéricas migrantes. Una posibilidad metodológica para conocimientos situados

III. Narrativas de vida de personas migrantes de las disidencias sexogenéricas en Chile 62 que las nacionales y que debieran tener las mismas posibilidades para desarrollar su vida. Existen supuestamente normas que te protegen, como la ley antidiscriminación, pero no es suficiente. Por ejemplo, tengo amigos extranjeros que trabajaron muchísimo tiempo con una empleadora y ella los despidió arbitrariamente y no les pagó, se burló de ellos en su cara. Ellos denunciaron, pero no se logró nada. Imagina que a Zafiro la golpeen en la calle, me daría miedo denunciar por el simple hecho de ser de otro país. Porque claro, también escuchas aquí en Coyhaique expresiones como “nadie te manda a salir así”, por vestirme como drag queen . Siento que los derechos no siempre son para todas las personas, porque si algún día me golpean yo dudo de que la gente me vaya a ayudar. Creo que las personas de las disidencias estamos más expuestas, más propensas a que nos golpeen, nos violen o nos maten. Han existido muchísimas muertes y simplemente son casos que pasan y no hay justicia. Por otro lado, Coyhaique es una ciudad que recibe mucha población extranjera, pero hay muchísima distinción entre unos y otros: a un turista blanco que viene a gastar dinero no se le mira mal porque además esta región vive de esa actividad, pero también hay personas que son migrantes, que trabajan y residen en el territorio y respecto de éstos si hay una mirada negativa. A veces pienso que las personas chilenas deberían mirar su historia y cómomuchos vivieron fuera del país y ahora son otras personas las que vienen a este país. La vida es una ruleta, nunca se sabe si más adelante serán los y las chilenas las que deban viajar por necesidad. Entonces, es importante fomentar el respeto y la conciencia de que las personas extranjeras venimos a trabajar. Pero persisten estas ideas negativas sobre las personas migrantes. Por ejemplo, en Coyhaique yo no he visto a ninguna persona haitiana que no esté trabajando de cargador, en labores duras o ayudantes de cocina o supermercado, pese a que pueden tener una buena educación, generalmente están en los lugares peor pagados y más exigentes. Aquí hay mucho racismo también.

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