Narrativas de vida de personas de las disidencias sexogenéricas migrantes. Una posibilidad metodológica para conocimientos situados
III. Narrativas de vida de personas migrantes de las disidencias sexogenéricas en Chile 47 las que me empujaron a tomar la decisión de emigrar, y el ofrecimiento de un hermano que ya residía en Chile me llevó a elegir como destino este país: “yo te quiero como eres”, me dijo él, yme animó a venir aChile, diciéndome que era un espacio donde podría vivir más libremente esto que soy. Esta decisión ha sido fundamental en el camino que fue tomado en mi vida. Si no me hubiese venido a este país, todo hubiera sido muy diferente: mi madre, de hecho, quería mantenerme en un “manicomio”; mi hermano por su parte, en una ocasión que pensé en volver a residir a Perú y le pedí queme recibiera por un tiempo, me dijo que en su casa no entraban maricones. A pesar de estas situaciones de rechazo, parte importante de mi esfuerzo laboral aquí estuvo orientado a enviar apoyo económico a mi familia, sobre todo a mi madre. Pienso ahora que quise comprar su amor enviando el dinero que reunía aquí con mucho sacrificio. Mi familia era la razón de mi vida, y lo sigue siendo. Sin embargo, con mucho pesar, fui sabiendo que mi mamá “me pelaba” (me criticaba), decía que yo era un maricón. Estas situaciones de rechazo, que persistieron aun estando yo enChile, me han causado y me siguen causando mucho dolor. La familia es el entorno inmediato del que uno espera apoyo y contención, pero yo he encontrado eso en la gente que he ido conociendo en el país en el que vivo, no en mi red familiar, excepto por mi hermano que vive aquí. La vida, pienso, es más fuerte que una novela, porque las novelas se editan; en la vida real no existe esa posibilidad. Hacemuy poquito recibí un audio demi madre, contándome que estaba mal de salud, era casi como una despedida. Me pedía disculpas, que la perdonara. Esemensajeme removió todo. Yo le dije que no tengo nada que perdonar, que la disculpo. Pienso que a ella no le enseñaron a ser mamá, y que yo no soy nadie para juzgar; a ella y a mí sólo nos puede juzgar Dios. Las cosas que me dijome dolieron, pero nomenguaronmi amor por ella. Mi madre fue la que más me humilló en la vida, aun así, le dije que quiero que venga y disfrute conmigo la alegría que estoy
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