Universidad de Chile. Heredera de 150 años de enseñanza superior agronómica

78 CAPÍTULO III : INSTITUTO AGRÍCOLA DE CHILE. INSTITUTO AGRONÓMICO DE CHILE 1876 - 1927 Figura 3.11. Distribución de las nuevas asignaturas en 4 años, impulsadas en 1907 por el director Enrique Taulis, creando el título de ingeniero agrónomo. Primeros titulados de ingeniero agrónomo En 1908 se titulan, bajo la dirección del ingeniero agrónomo Máximo Jeria, los primeros 8 alumnos sometidos al régimen académico establecido por el profesor Enrique Taulis, en 1905, y aprobado por el Instituto. Seis de estos ocho ingenieros agrónomos se matricularon en 1904 en el Instituto, para ser agró- nomos, de un curso de 36 alumnos; con el cambio de programas, el resto nunca término sus estudios. Los ingenieros agrónomos, José Prudencio y Carlos Ramírez se integraron a este curso en 1905, teniendo ya concluido su bachillerato. El examen de grado fue ren- dido el 20 de agosto de 1908; la nota más alta la obtuvo Carlos Ramírez, un 8 (escala de 1 a 10); su memoria la realizó en el predio Santa María de Quinamávida. El segundo lugar fue compartido por Arístides Cabrera (7,2), memoria del predio Las Raíces, y José Prudencio (7,5), en el predio Quinta Normal de Agricultura. Los demás alumnos obtuvieron la calidad de regulares, ²⁵ Anales Agronómicos, 1906. Pág. 14. nota sobre 6,6; éstos fueron Manuel Cid, memoria sobre predio Campamento Freire; Luis Fuenzalida, predio Chacarilla; Telémaco Gajardo, predio Santa Adela; Ramón Olave, predio Quinta Normal de Agricultura, y Vicente Valdivia, predio Santa Adela. Vicente Valdivia Urbina, con los años, fue un des- tacado enólogo y profesor de la Facultad, lo mismo ocurrió con Ramón Olave, académico, gremialista y destacado ingeniero agrónomo, impulsor del Colegio de Ingenieros Agrónomos desde su condición de di- putado de la República, logrando, después de 9 años de persistente insistencia, la creación de éste, en 1940, venciendo la oposición de los ingenieros civiles. Escuela de técnicos agrícolas en 1909 Máximo del Campo Herrera, agrónomo recibido en 1881, da cuenta de la marcha de los servicios de ense- ñanza agrícola en las escuelas agrícolas técnicas del país: “La reorganización de las Escuelas Agrícolas, con el fin de dar a la Enseñanza un carácter de eminentemente aplicación i en armonía con las necesidades agrícolas peculiares de la región en que están ubicadas; esta reorganización se puso en vigencia a mediados del año i hasta la fecha ha marchado sin graves tropiezos, espe- rándose de ella buenos resultados”. Los fundamentos de la mencionada reforma obedecieron a las necesidades impuestas por el progreso de la agricultura nacional de la época, que tendía a ser cada día más intensiva: “La subdivisión de la propiedad rural, los medios de comu- nicación que facilitan el acortamiento de las distancias de los centros consumidores i la influencia mundial que estas facilidades ejercen sobre la valorización de los productos de exportación han sido factores que han contribuido al mayor valor de las propiedades rústicas i por consiguiente, éstas necesitan producir una renta pro- porcionada a esta alza del capital”, añadía Del Campo. El 8 de julio de 1909, la escuela de agricultura de la Universidad Católica de Chile (gestada en 1904 y cuyo enfoque docente no difirió en gran medida al que en- tregaba el Instituto Agrícola), fue elevada a la categoría de facultad, a través de un decreto de la autoridad eclesiástica, siendo su primer decano Jules Besnard. 25

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