Universidad de Chile. Heredera de 150 años de enseñanza superior agronómica

32 CAPÍTULO I : LA AURORA DE CHILE: DE LA COLONIA A 1842 Universidad de Chile En 1842 es fundada la Universidad de Chile, una de las señales más significativas de la naciente república, que buscaba así demostrar su autodeterminación, al situar en el conocimiento y la educación pública las ba- ses del naciente país. Recién en 1843 se llevaría a cabo un acto solemne de inauguración. Desde un comienzo la Universidad de Chile se define a sí misma como ga- rante de la cultura clásica, humanista y secular. Esta es sin duda la impresión de su primer rector, Andrés Bello, para quien el saber era una cuestión social, ínti- mamente ligada al progreso material y cultural de una nación: “Todas las verdades se tocan —en el área del conocimiento— , se llaman unas a otras, se eslabonan, se empujan”. Bello asociaba la universidad con las nece- sidades nacionales: “Todas las sendas en que se propone dirigir las investigaciones de sus miembros, el estudio de sus alumnos, convergen en un centro: la patria”. 31 El 17 de septiembre de 1843, en un acto solemne y de gran significación pública, se llevó a cabo la inau- guración de la Universidad de Chile fundada el año anterior. La ceremonia, precedida de un desfile por el centro de Santiago, en el que participaron el rector Andrés Bello, el claustro universitario y representantes de todos los poderes políticos, económicos y sociales, encabezados por el presidente Manuel Bulnes, fue cerrada con veintiún cañonazos disparados desde el cerro Santa Lucía. 32 Historia de física y política de Chile: promoviendo a Chile en Europa El Gobierno de la época encomendó a la Sociedad que promoviese la suscripción a la Historia física y política de Chile, que se proponía publicar en Europa, encomendán- dose a Claudio Gay conseguir fondos que permitiesen “dar una idea en castellano”. “Encargo tan digno fue acojido con satisfacción y desem- peñado con el mayor interés. Desde luego se nombró una comisión compuesta de siete individuos para que acordase el medio mas a propósito de realizar la suscripción y diese los primeros pasos al efecto. Los acuerdos de la comisión que la Sociedad aprobó en seguida fueron: ³⁰ El Agricultor, Número 18, agosto, 1841. ³¹ Arancibia y Yávar, 1994. ³² Serrano, 1993. 1º Que se invitase á la suscripción imprimiéndose por separado el prospecto de la obra y remitiéndolo a los vecinos con la correspondiente esquela invitatoria suscrita por el secretario de la Sociedad. 2º Que estas esquelas firmadas por los que quisieran suscribirse, se devuelvan á la secretaría para que archi- vadas allí, sirvan de garantía del compromiso contraído por el suscriptor. 3º Que los suscriptores entreguen desde luego media onza de oro a cuenta del importe de la obra y otra me- dia onza al tiempo de recibir el primer cuaderno cuyas cantidades se descontarán gradualmente en las últimas entregas. 4º Que estas anticipaciones se depositen en poder del tesorero de la Sociedad, debiendo entenderse don Claudio Gay con este empleado para arreglar lo concerniente al cuidado y administración de los fondos. 5º Que la repartición de los cuadernos en que debe venir la obra y la recaudación del valor de cada uno de ellos debe correr de cuenta del mismo señor Gay. 6º Que se encargue á los Comisarios de la Sociedad promuevan la suscripción en los pueblos de su residencia. A fin de facilitar la consecución de esta empresa los so- cios presentes á las sesiones se hicieron cargo de solicitar personalmente suscriptores, y mediante su fuerte empeño tenemos la satisfacción de anunciar que en breve se con- tará con los recursos necesarios para la edición de aquella interesante obra. La Sociedad ha examinado prolijamente los cálculos que don Claudio Gay ha tenido á la vista para fijar el precio de la obra, y creemos cumplir un deber de justicia asegurando que las condiciones de la suscripción que aquel sujeto le ha consultado, son un nuevo testimonio del jeneroso y noble desprendimiento con que se ha consa- grado al cultivo de las ciencias. Ajeno de todo espíritu de especulación, solo ha pensado en hacer á la humanidad y especialmente á la República un don que ciertamente será preciso é inestimable”. 33 (Fig. 1.5)

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