Universidad de Chile. Heredera de 150 años de enseñanza superior agronómica

334 ANEXOS ANEXO 8 Una gira de estudios memorable al Imperio del Sol Naciente, 1937 “Un río, una montaña, un bosque, un lago, un campo cultivado, el mar, el cielo son cuadros bosque no se olvidan jamás y que en la mente conocimientos imbo- rrables. Tan cierto es esto, que los pedagogos modernos recomiendan a los maestros que hagan excursiones con los alumnos dentro y fuera de las ciudades” 1 Estas palabras están dentro del prólogo de libro La vuelta al mundo con diez estudiantes, del profesor Sievers, a la sazón decano de la Facultad de Agronomía y Veterinaria. Con ellas justifica el primer viaje oficial de los alumnos de la facultad al extranjero, en 1937, en visita oficial al Imperio del Sol Naciente, o sea, al Japón. También destaca en el prólogo: “Los huasos Chilenos deberán aprender de los súbditos del emperador japonés los procedimientos admirables empleados por ellos para hacer más fecundo el suelo. No desperdician una sola pulgada de terreno, y aprovechan desde el centro del valle hasta las laderas del monte, y solo se detienen cuando las rocas o las nieves les impiden continuar sembrando.” Ante la oferta de un viaje al oriente, el profesor Sievers recuerda el pensamiento del novelista Francés André Malraux, contemporáneo de su época: “La cultu- ra no se hereda; se conquista” . De esa reflexión concluye: “La cultura se conquista de mil maneras; la mejor de todas viajando. Decidido mi viaje”. Trece personas componían este viaje alrededor del mundo, tres profesores y diez alumnos. El decano Hugo K. Sievert W., los profesores Raúl López, ingeniero agrónomo, y Ramón Rodríguez T., médico veterina- rio, y los egresados de la facultad, Octavio Larraín A., Adrián Almazar, Ricardo Ayala, Carlos Martínez, Juan Roustang, Alonso Carreño, Bruno Kyling, Alfonso Schmidt, Guillermo Rolando y Otto Vogel. El viaje se inicia en ferrocarril desde la antigua estación Mapocho (actual centro cultural Estación Mapocho), el 2 de febrero de 1937, rumbo al puerto de Valparaíso, de donde parten los tres profesores y nueve de los diez alumnos, pues el último se reúne con ellos en Iquique, donde residía su familia. Antes de embarcar concurren al palacio presidencial de 1 Sievers W., Hugo. La vuelta al mundo con diez alumnos. Empresa editorial Zigzag, Santiago. 1939 Viña del Mar en compañía del ministro del Japón en Chile, señor Miyake, y de su secretario, señor O. Hara, donde los recibe el Presidente de la República, don Arturo Alessandri P., quien ha patrocinado en todo momento el viaje. El viaje se posterga hasta el 4 de febrero, ya que el barco Heiyo Maru arribó al puerto de Valparaíso en esa fecha; el viaje está programado para 48 días embarcados, con paradas en puertos chilenos, partiendo en Coquimbo, y siguiendo con Caldera, Taltal y Tocopilla, cargando cobre y salitre. Las largas detenciones son aprovechadas para conocer la planta eléctrica, segunda en importancia en Sudamérica, y la oficina salitrera Pedro de Valdivia, la pampa salitrera y la planta María Elena; luego llegan a Iquique y visitan la planta Humberston y la pampa del Tamarugal, y es el último puerto chileno que verán en este viaje. Antes de llegar a aguas territoriales del Perú arrían la bandera chilena y el profesor Sievers saca de su maleta una botella de coñac Quinta Normal, producida en la facultad, brindando por este viaje. El primer puerto extranjero al que se arriba es Callao, en Perú, donde después de dos días de espera son recibidos en la escuela agrícola de La Molina, crea- da en julio de 1933 y ubicada a 10 kilómetros de Lima; también visitan el museo Nacional de Lima y el museo Incaico, con cerámica y piezas de la cultura precolom- bina Mochika. Al embarcar, se suma al viaje el ministro del Japón en el Perú y otras autoridades diplomáticas, como el ministro de México, Moisés Sáenz, además de cien niños japoneses, de ambos sexos, nacidos en Perú, que dejan a sus padres por un periodo de tres meses para conocer su patria ancestral. Al abandonar el puerto tienen el primer acercamiento con el pueblo japonés y su falta de expresión de sentimiento en público, pues los niños se despiden de sus padres con una estoicidad única; apenas se escuchaba un sollozo de parte de los niños. El siguiente puerto es Salaverry, al norte de Lima, donde se descarga algodón; al des- embarcar toman un tren de trocha angosta hasta la ciudad de Trujillo, situada más al norte, donde visitan

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